Inspirada por la lista de Ximena (y por otras personas) voy a hacer una propia. No se ofendan. Sólo lo hago para mostrar que todo depende del punto de vista que tienes. En este caso el sueco... Es una lista ficticia que hubiese podido mandar a Suecia cuando acababa de llegar a Ecuador, contando sobre los choques iniciales con la cultura ecuatoriana. Sin embargo, quiero aclarar que la lista nunca la hice ni la mandé. Quiero a Ecuador como a mi propio país, sólo que al principio hay cositas que te llaman la atención. Ahí va:
12 cosas raras de Ecuador:
1) No se quitan los zapatos en la casa
Sí señores, es verdad. Todos andan con los zapatos sucios en casa. Pero no se asusten. Obviamente, eso sería imposibe en Suecia, ya que el piso se ensuciaría total con el clima que tenemos. Pero en Ecuador el clima es diferente y los pisos también. No son de madera y por lo general no tienen alfombras como en Suecia (tampoco tienen umbrales, ¿lo pueden creer?), así que andar con o sin zapatos casi da lo mismo. Y claro, te salvas del mal olor...
2) Para almuerzo comen tres platos
Un almuerzo típico de Ecuador: 1. Un buen plato de sopa. 2. Un tipo de platazo/bandeja con una montaña de arroz, más pescado o carne. Ensalada si tienes suerte. 3. Un postre, tal vez heladito o una ensalada de fruta. Todo acompañado por un jugo. Es tanta comida que con la sopa no más me lleno.
3) Desayuno: arroz con pescado
En Suecia desayunamos tal vez avena, o sanduches con te, café, leche con cereales, algo así. Pero en la costa ecuatoriana, hay otra posibilidad y es comer... ¡arroz con pescado! La comida es riquísima y me encanta, ¿pero para desayuno? No...
4) Desprecian lo más rico que tienen
Aquí en Ecuador hay fruta para morirse. Hay tanta variedad, algunas que ni siquiera conocía antes de venirme, y son tan ricas. Encima más es barato. Pero aquí parece que no les gusta mucho, o tal vez lo toman por descontado. En Suecia con gusto brindáramos esta fruta a los invitados, aquí me parece que sólo me quieren brindar carne. Y yo que soy vegetariana...
5) Se asustan o se emocionan cuando ven "gringos"
Parece que aquí soy un tipo de extraterrestre. La gente me queda mirando de reojo. Los niños son más directos. Hoy por la tarde le oí a una niña diciéndole a su mamá: "¡Mira, mamí, mira, esa gringa grandota, mira!". La mamá, avergonzada, se apuró a irse llevándole a su hija.
6) Cada dormitorio tiene un televisor
No tienen el televisor en la sala (como en Suecia) sino uno en cada dormitorio. No entiendo cómo no les parece incómodo tener que sentarse en la cama para ver la tele. Tampoco entiendo la necesidad de tener tre o cuatro televisores.
7) No tienen libros
La única persona que tiene una cantidad más o menos de libros que he conocido hasta ahora es un tío de mi novio, y él es medio catedrático. He visto apenas dos librerías en Quito (y eran pequeñas y caras) y apenas una biblioteca donde además ¡era prohibido entrar si no eras estudiante! ¡Y no podías pedir prestados los libros y llevártelos a la casa! Para mi es normal leer siquiera tres o cuatro libros al mes (como cualquier sueco, ¿no?), pero creo que aquí no le gusta leer a la gente. ¿Tendrá que ver con el punto 4?
8) Se dejan los perros afuera
No ven a los perros como parte de la familia, se les tiene más para cuidar la casa. Los perros, que biolócgicamente son hechos para estar en grupo, se deben sentir muy sólos. De todas formas ladran mucho y no me dejan dormir. Además hay gallos en pleno centro, tampoco me dejan dormir.
9) Manejan como locos
Ustedes saben como es en Suecia: Uno apenas se acerca a una cebra y los carros se paran para dejarte pasar. ¿Aquí? ¡Olvídate! Te pasan pisando y además te insultan por haberles manchado el carro... Se creen dueños de las carreteras y cuando tienen que parar (por congestión o algo así, no por los peatones), paran en plena cebra. "¿Entonces, cómo se cruza la calle?" han de preguntarse. Es obvio: ¡corriendo!
10) Deben todos ser sordos
Ustedes saben que a mí me encanta la música latinoamericana, me gusta bailar y todo. Pero no logro entender cómo aguantan el volumen en las fiestas. Debería estar sorda la entera población latinoamericana con ese volumazo. Pobres vecinos.
11) Se encierran
Todas las casas están encerradas con muros y muchas veces tienen hasta tres puertas, de las cuales dos son de puro fierro, que debes pasar para entrar a la casa. Qué diferencia a la casa de mis papás en Suecia, no tenemos ni una estacada.
12) Y terminamos con algo que me gusta...
Una cosa que me encanta son las pequeñas panaderías y fruterías que hay por todas partes, eso no se ve en Suecia. Imagínense salir en la mañana a comprar el pan fresquito y calientito para el desayuno. Y al regreso pasas la frutería de la esquina y compras lo que quieras de frutas exóticas que en Suecia ni siquiera se conoce. Sólo que ahora me da vergüenza ir a la panadería ya que ayer me eqivoqué al pedir una palanqueta y le pedí una palanca a la chica... Me miró con una cara de asombro total. Mi novio se reía sin poder parar.
(Otro día me toca escribir de las peculiaridades de Suecia...)
OJO. Ya que me han llegado algunos comentarios negativos acerca de este post quiero añadir algo: Este post fue escrito como un intento de dar una idea de cómo un sueco podría percibir a Ecuador. Los ejemplos que doy en la lista muchas veces son exagerados y no necesariamente son verdades. Ustedes lo saben y yo lo sé. Quería dar la ilusión de un sueco escribiendo a otros suecos.
Pienso que de alguna manera refleja algunos puntos en los cuales Ecuador y Suecia se distinguen. Con eso no quiero decir que la manera sueca de hacer las cosas sea mejor. El tono un poco polémico de la lista se debe a que supuestamente es un sueco que escribe a otros suecos. La idea fue hacer una lista que revela tanto, o más, sobre Suecia y los suecos, que sobre los ecuatorianos.
sábado, 3 de mayo de 2008
martes, 29 de abril de 2008
Quemazones...
Tengo una semana para terminar mi tesina. El 7 de mayo mi tutor quiere la "versión final". Claro que igual habrá algunas pequeñas correcciones y la versión final final la tengo que entregar el 19 de mayo, pero no cambia el hecho de que: tengo una semana para acabar la tesina.
Durante esa semana también trabajaré tres días, saldré a manifestaciones (por el 1 de mayo) y mañana "¡vamos a quemar los bosques!", como dice mi querido latino. Porque mañana es la noche de Walpurgis, o 'Valborg' como decimos en sueco. Así que vamos a prender fuegos, asustar a las brujas y dar la bienvenida a la primavera.
Aunque hoy no parecía primavera sino verano. Estuve en el balcón una hora al mediodía y me quemé como boba. Parezco tomate. No pensaba que era tan fuerte el sol de abril. Me arde y me pica la piel. Mi novio aprovecha la ocasión para nombrarme... piel roja.
Así que por el momento paso media estrasada. No sé cómo lograré hacer todo, pero sí lo lograré. De experiencia sé que al final las cosas suelen arreglarse.
Durante esa semana también trabajaré tres días, saldré a manifestaciones (por el 1 de mayo) y mañana "¡vamos a quemar los bosques!", como dice mi querido latino. Porque mañana es la noche de Walpurgis, o 'Valborg' como decimos en sueco. Así que vamos a prender fuegos, asustar a las brujas y dar la bienvenida a la primavera.
Aunque hoy no parecía primavera sino verano. Estuve en el balcón una hora al mediodía y me quemé como boba. Parezco tomate. No pensaba que era tan fuerte el sol de abril. Me arde y me pica la piel. Mi novio aprovecha la ocasión para nombrarme... piel roja.
Así que por el momento paso media estrasada. No sé cómo lograré hacer todo, pero sí lo lograré. De experiencia sé que al final las cosas suelen arreglarse.
viernes, 25 de abril de 2008
Una recomendación
Queridos amigos blogueros, visitantes, etc.,
Varias personas me han dicho que escriba más sobre Suecia, este país pequeño y exótico que queda a lado del polo norte. Parece que el asunto de los zapatos les ha causado asombro. ¿Por qué hay que quitárselos al entrar a una casa ajena? Me puedo imaginar otras preguntas... ¿Por qué pagamos tantos impuestos? ¿Realmente hay osos polares caminando por las calles? ¿Todas las suecas son rubias? ¿Qué es eso de ABBA? ¿Volvo? ¿H&M? ¿Quesos, chocolates y relojes? (Por si acaso, eso último es Suiza y no Suecia. Aunque si tenemos ricos chocolates. Y ricos quesos. Sólo que no son famosos.) ¿Somos más fríos que los latinos? ¿Qué es la Ley de Jante? ¿Por qué nos gusta tanto la puntualidad?
¿Qué más quieren saber? Pregúntenme. Prometo leer todas las preguntas y si es posible incorporarlas en un futuro post. :)
Hasta el día que tenga tiempo de complacerles su inmensa curiosidad sobre Suecia (no será tan pronto ya que ahora ando full ocupada con mi tesina), les recomiendo un blog vacano de una chica argentina que vive con su esposo sueco e hijos en la parte oeste de Suecia. Se van a cagar de la risa. Lean por ejemplo Lo que me gusta y lo que no y Idiomas.
Varias personas me han dicho que escriba más sobre Suecia, este país pequeño y exótico que queda a lado del polo norte. Parece que el asunto de los zapatos les ha causado asombro. ¿Por qué hay que quitárselos al entrar a una casa ajena? Me puedo imaginar otras preguntas... ¿Por qué pagamos tantos impuestos? ¿Realmente hay osos polares caminando por las calles? ¿Todas las suecas son rubias? ¿Qué es eso de ABBA? ¿Volvo? ¿H&M? ¿Quesos, chocolates y relojes? (Por si acaso, eso último es Suiza y no Suecia. Aunque si tenemos ricos chocolates. Y ricos quesos. Sólo que no son famosos.) ¿Somos más fríos que los latinos? ¿Qué es la Ley de Jante? ¿Por qué nos gusta tanto la puntualidad?
¿Qué más quieren saber? Pregúntenme. Prometo leer todas las preguntas y si es posible incorporarlas en un futuro post. :)
Hasta el día que tenga tiempo de complacerles su inmensa curiosidad sobre Suecia (no será tan pronto ya que ahora ando full ocupada con mi tesina), les recomiendo un blog vacano de una chica argentina que vive con su esposo sueco e hijos en la parte oeste de Suecia. Se van a cagar de la risa. Lean por ejemplo Lo que me gusta y lo que no y Idiomas.
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miércoles, 23 de abril de 2008
Cómo llegué a tener otro nombre más
A la hora de dormir:
–¿Qué era eso en la ventana?
–Una araña no más.
–¿UNA ARAÑA? ¡No me digas!
–Sí te digo.
–Pero, ¡una araña!
–Ya hace tiempos que vive allí, tiene su casa y todo.
–¿Y cómo sabes?
–¡Ah! Ya conversé con la man, somos amigos.
–Pero no me gusta.
–Déjala no más, no te hace nada.
–¡Pero era grande!
–Chiquita es, qué va a ser grande.
–Uuuu...
–Ya, vente a dormir mi araña, no pasa nada.
martes, 22 de abril de 2008
viernes, 18 de abril de 2008
¿Cuándo será hora?
Como el lector atento ya podrá haber notado, trabajo en una librería. Es un trabajo absolutamente vacano. Queda cerca de mi casa (a diez minutitos caminando), los colegas son cheveres, la mayoría de los clientes también, y además trabajo con mi gran hobby - libros. Este post, sin embargo, no se tratará de libros, sino de otra cosa que veo con casi la misma frecuencia que libros en mi trabajo. Hablo de niños. Los veo por todas partes. Y si no veo ninos, veo mujeres embarazadas.
Y no puede negar que eso me está dando ideas.
Vista con ojos suecos soy joven para tener hijos. Desde punto de vista latino no tengo porque esperar más.
Sin duda hay muchas cosas que por el momento lo impidan. Mi novio y yo vivimos todavía en la casa de mis papás, estudiamos (él sueco, yo español) y a pesar de trabajos extra no tenemos la estabilidad económica como para poder cuidar a un bebé.
Sé que se puede superar todo eso, y que si hubiesemos querido ser padres ahora, en serio, lo podríamos ser. Pero también sé que es cierto lo que dijo mi amiga, que tuvo su primera hija temprano y no tan planificadamente y que ahora tiene otro en camino: "Nosotros nos amamos mucho, y E. (el padre de los hijos) y yo siempre les daremos amor a nuestros hijos. Pero, claro, todo hubiese sido mucho más fácil si no tuvieramos siempre que preocuparnos de cómo pagaremos el arriendo, cómo haremos para poder comprar una nueva chompa para la bebé..." Ella misma me ha dicho que mejor esperemos.
Y es lo que haremos por el momento. Porque no son sólo cosas materialistas que nos detienen. A pesar de las ganas que a veces sentimos, tanto él como yo, pienso que todavía me falta. Todavía no me siento preparada a dedicar todo mi tiempo y energía a otro ser. Quiero desempeñar el papel principal de mi vida un rato más.
Tengo amigos blogueros que seguramente pueden afirmar la felicidad de ser padre o madre, hablo de Caminante, Juanpi y Pablo David, con sus respectivos Chica-grande y Chica-chica, Juanito y Cajoncito... Y otros que, al igual que yo, no se han animado, por lo menos no hasta ahora (¿o estoy malinformada, Au pair, Ximena, GQ...?). Sería interesante saber qué dicen al respecto...
Y no puede negar que eso me está dando ideas.
Vista con ojos suecos soy joven para tener hijos. Desde punto de vista latino no tengo porque esperar más.
Sin duda hay muchas cosas que por el momento lo impidan. Mi novio y yo vivimos todavía en la casa de mis papás, estudiamos (él sueco, yo español) y a pesar de trabajos extra no tenemos la estabilidad económica como para poder cuidar a un bebé.
Sé que se puede superar todo eso, y que si hubiesemos querido ser padres ahora, en serio, lo podríamos ser. Pero también sé que es cierto lo que dijo mi amiga, que tuvo su primera hija temprano y no tan planificadamente y que ahora tiene otro en camino: "Nosotros nos amamos mucho, y E. (el padre de los hijos) y yo siempre les daremos amor a nuestros hijos. Pero, claro, todo hubiese sido mucho más fácil si no tuvieramos siempre que preocuparnos de cómo pagaremos el arriendo, cómo haremos para poder comprar una nueva chompa para la bebé..." Ella misma me ha dicho que mejor esperemos.
Y es lo que haremos por el momento. Porque no son sólo cosas materialistas que nos detienen. A pesar de las ganas que a veces sentimos, tanto él como yo, pienso que todavía me falta. Todavía no me siento preparada a dedicar todo mi tiempo y energía a otro ser. Quiero desempeñar el papel principal de mi vida un rato más.
Tengo amigos blogueros que seguramente pueden afirmar la felicidad de ser padre o madre, hablo de Caminante, Juanpi y Pablo David, con sus respectivos Chica-grande y Chica-chica, Juanito y Cajoncito... Y otros que, al igual que yo, no se han animado, por lo menos no hasta ahora (¿o estoy malinformada, Au pair, Ximena, GQ...?). Sería interesante saber qué dicen al respecto...
domingo, 6 de abril de 2008
Locuras cotidianas
Escenario: Un día normal, a la hora del almuerzo. En la mesa el encebollado preparado por el novio latino, los dos sentados.
Protagonistas: El novio latino y la suequita.
Novio: ¡Qué rico encebollado! Qué suerte la tuya, haber encontrado un macho como yo. ¿Quién te va a preparar un encebollado como el mío, eh?
La suequita, concentrada en la comida, que en verdad está rica, no le hace caso.
Novio: Tienes que decir: "alábate pato, que más noche te mato".
Suequita: Ya ya... alábate no más.
Novio: Come, pues, come. ¿Quieres más arroz, garcita?
La suequita no contesta y el novio, pensando que quiere más, le pone en su plato. La suequita hace su plato a un lado para que el arroz no se mezcle con el encebollado, el novio piensa que no quiere más y mejor decide ponerse a sí mismo.
Suequita: Es que no quería en ese lado.
El novio (arremedándole con gestos y voz a Michelena): ¡Pero hable, pues, hable!
La suequita, ya pensando en otras cosas, no le contesta. Del aburrimiento, el novio se pone a cantar. Después descubre que su vaso está un poco roto.
Novio (grita): ¡Aaahhrg! ¡Está roto! ¡Voy a vomitar sangre!
Suequita: Ya, tranquilo, no pasa nada.
Novio: ¡Jugemos! (Le tira un cubo de hielo.)
Suequita: Oye, que tú sí eres un caso, ¿no?
Novio: Claro, mi galguito. ¿No te dije que tenías suerte en conseguirte un macho como yo?
Protagonistas: El novio latino y la suequita.
Novio: ¡Qué rico encebollado! Qué suerte la tuya, haber encontrado un macho como yo. ¿Quién te va a preparar un encebollado como el mío, eh?
La suequita, concentrada en la comida, que en verdad está rica, no le hace caso.
Novio: Tienes que decir: "alábate pato, que más noche te mato".
Suequita: Ya ya... alábate no más.
Novio: Come, pues, come. ¿Quieres más arroz, garcita?
La suequita no contesta y el novio, pensando que quiere más, le pone en su plato. La suequita hace su plato a un lado para que el arroz no se mezcle con el encebollado, el novio piensa que no quiere más y mejor decide ponerse a sí mismo.
Suequita: Es que no quería en ese lado.
El novio (arremedándole con gestos y voz a Michelena): ¡Pero hable, pues, hable!
La suequita, ya pensando en otras cosas, no le contesta. Del aburrimiento, el novio se pone a cantar. Después descubre que su vaso está un poco roto.
Novio (grita): ¡Aaahhrg! ¡Está roto! ¡Voy a vomitar sangre!
Suequita: Ya, tranquilo, no pasa nada.
Novio: ¡Jugemos! (Le tira un cubo de hielo.)
Suequita: Oye, que tú sí eres un caso, ¿no?
Novio: Claro, mi galguito. ¿No te dije que tenías suerte en conseguirte un macho como yo?
lunes, 31 de marzo de 2008
La obsesión de los suecos
Imagínate un país donde todos tienen miedo a conversar de temas polémicos con personas no conocidas. Estás en la parada de bús, el bús no viene y al lado tuyo está un vecino que no le conoces tan bien. ¿De qué hablas? No puedes hablar de religión, porque -apesar de que casi todos son ateos- no sabes si el vecino es religioso, y puedes ofenderle sin querer. Peor de política, porque el vecino tal vez no esté de acuerdo contigo y se sentirán mal los dos. Bueno, hay un tema que no causará problemas, un tema que además nos encanta discutir a los suecos, un tema al que estamos obsesionados... El clima.
Si piensan que Suecia es un país frío, se equivocan. Suecia es un país que a veces es frío, pero también es cálido, lluvioso, helado, con sol, lluvia y nubes, un país oscuro y lleno de claridad. Porque tenemos primavera, verano, otoño e invierno, y todo cambia con la temporada. Vivo en Estocolmo que queda casi por la mitad o un poco al sur de Suecia. En el invierno puede hacer menos 15-20 grados, en en verano más 30. Además hay la cuestión de la claridad. Como estámos en el norte, los días no son igual de largos todo el año. En el invierno tenemos apenas cinco horitas de claridad al día, en el verano, en cambio, el sol sale a las tres de la mañana y se pone a las once de la noche (en el norte de Suecia es aun más extremo, allí están sin sol unas semanas en el invierno, y sin noche unas semanas en el verano).
No sólo la naturaleza cambia, sino también la gente. Ayer fuimos mi novio y yo a dar un paseo, hacía un bonito día, 10 grados y bastante sol, ya parece primavera. Parecía que toda la vecindad estaba afuera, paseando o tomando sol en algún banco, todos alegres, sonriendo, conversando... Con un poco de calor viene el ambiente otra vez a Suecia. Parece otro país.
Si piensan que Suecia es un país frío, se equivocan. Suecia es un país que a veces es frío, pero también es cálido, lluvioso, helado, con sol, lluvia y nubes, un país oscuro y lleno de claridad. Porque tenemos primavera, verano, otoño e invierno, y todo cambia con la temporada. Vivo en Estocolmo que queda casi por la mitad o un poco al sur de Suecia. En el invierno puede hacer menos 15-20 grados, en en verano más 30. Además hay la cuestión de la claridad. Como estámos en el norte, los días no son igual de largos todo el año. En el invierno tenemos apenas cinco horitas de claridad al día, en el verano, en cambio, el sol sale a las tres de la mañana y se pone a las once de la noche (en el norte de Suecia es aun más extremo, allí están sin sol unas semanas en el invierno, y sin noche unas semanas en el verano).
No sólo la naturaleza cambia, sino también la gente. Ayer fuimos mi novio y yo a dar un paseo, hacía un bonito día, 10 grados y bastante sol, ya parece primavera. Parecía que toda la vecindad estaba afuera, paseando o tomando sol en algún banco, todos alegres, sonriendo, conversando... Con un poco de calor viene el ambiente otra vez a Suecia. Parece otro país.
Las gradas fuera de mi casa, foto tomada hace exactamente una semana (el 24 de marzo).
El mismo lugar hoy por la tarde.
Ayer, dando un paseo: las florcitas ya están saliendo.
Con estos cambios dramáticos, no es tan rara nuestra obsesión con todo lo que tiene que ver con el clima. Así que la conversación allí en la parada del bús, ya sabemos de qué se tratará...
Tú: Ya está haciendo un poco de calor, ¡qué bonito, no!
El vecino: Aha, se nota que el sol ya calienta.
Tú: Dicen que toda la semana va a hacer sol...
lunes, 24 de marzo de 2008
Achachay
¿Por qué será que tengo siempre las manos y los pies superfríos? Parezco muerta, en serio. En casa siempre ando con medias gruesas y chancletas (porque en Suecia nunca se tiene zapatos dentro de la casa - cuando visitas a alguien es muy maleducado no sacarte los zapatos, les digo para que no metan la pata si algún día vienen a Suecia). Ahora, en la temporada fría, siempre llevo guantes afuera. No importa. Tengo las manos heladas y los pies igual. Hasta los dedos de mis pies a veces se congelan y pierdo el tacto - ¡y eso ni siquiera estando afuera en el frío sino en casa con calefacción y todo!
¿Qué será? ¿Alguien tiene algún remedio?
¿Qué será? ¿Alguien tiene algún remedio?
martes, 18 de marzo de 2008
Hoy soy garza
Cuando estás con alguien de otro país y otra cultura vas a descubrir que sí hay algunas diferencias… No necesariamente son importantes. Por ejemplo me importa poco cómo él come su huevo duro en la mañana.
Huevo duro a lo ecuatoriano, con sal y pimienta...
Huevo duro a lo sueco, en una copita de huevo...
Más me importaba que él, al conocernos, era poco cumplido. Cuando él decía que me iba a llamar en cinco minutos, yo sí pensaba que cuando hubiera pasado cinco minutos mi teléfono empezaría a sonar. Muchas veces no lo hacía y me solía enojar con él. Teníamos problemas de este tipo, hasta tranquilamente sentarnos a hablar el uno con el otro: “Yo, de tí, espero que...” “No es porque no me importes, es porque estoy acostumbrado a...” etc, hasta llegar a compromisos y soluciones que podíamos aceptar los dos. Felizmente, él – al igual que yo – estábamos (y estamos) preparados a aprender las cosas buenas de la cultura ajena.
De la misma manera que hay diferencias que pueden causar problemas hay otras que me provocan ternura y alegría. Los suecos no somos acostumbrados a utilizar un montón de nombres de cariño (ni apodos). Si te llamas Saga, todo el mundo te dice Saga, y ya. No te dicen Saguita, chiquitica, amorcito, bonita... Pero, aún medido como latino, creo que mi novio es exepcional en su costumbre de inventarse nuevas maneras de mostrar su cariño. A diario se inventa nuevos nombres. Todos los animales con cuellos largos o patas largas, en especial las aves, son parecidos a mí (¿tendrá que ver con mi constitución flaca y alta...?), por lo tanto soy garcita, cisne, girafa... En Galápagos me convertí en pelícano. Después de un programa de deportes, en galguito (como les dije, soy flaca). Y hoy se estaba riendo solito, leyendo las noticias de elcomercio.com, después me vino a besar la frente, dicendo: “No eres la franja de Gaza, sino una ¡garza de franja!”.
Más me importaba que él, al conocernos, era poco cumplido. Cuando él decía que me iba a llamar en cinco minutos, yo sí pensaba que cuando hubiera pasado cinco minutos mi teléfono empezaría a sonar. Muchas veces no lo hacía y me solía enojar con él. Teníamos problemas de este tipo, hasta tranquilamente sentarnos a hablar el uno con el otro: “Yo, de tí, espero que...” “No es porque no me importes, es porque estoy acostumbrado a...” etc, hasta llegar a compromisos y soluciones que podíamos aceptar los dos. Felizmente, él – al igual que yo – estábamos (y estamos) preparados a aprender las cosas buenas de la cultura ajena.
De la misma manera que hay diferencias que pueden causar problemas hay otras que me provocan ternura y alegría. Los suecos no somos acostumbrados a utilizar un montón de nombres de cariño (ni apodos). Si te llamas Saga, todo el mundo te dice Saga, y ya. No te dicen Saguita, chiquitica, amorcito, bonita... Pero, aún medido como latino, creo que mi novio es exepcional en su costumbre de inventarse nuevas maneras de mostrar su cariño. A diario se inventa nuevos nombres. Todos los animales con cuellos largos o patas largas, en especial las aves, son parecidos a mí (¿tendrá que ver con mi constitución flaca y alta...?), por lo tanto soy garcita, cisne, girafa... En Galápagos me convertí en pelícano. Después de un programa de deportes, en galguito (como les dije, soy flaca). Y hoy se estaba riendo solito, leyendo las noticias de elcomercio.com, después me vino a besar la frente, dicendo: “No eres la franja de Gaza, sino una ¡garza de franja!”.
(Si por acaso piensan: “Qué tipo más malcriado, diciéndole galgo a su novia”, quédense tranquilos, todo lo que me dice es por cariño, y, además, ¡me encanta!)
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