martes, 12 de octubre de 2010
Y yo tampoco soy rubia
domingo, 29 de noviembre de 2009
Costumbres
domingo, 31 de mayo de 2009
Para todas las madres
Heart of the house
(Alanis Morissette)
you are the original template
you are the original exemplary
how seen were you actually?
how revered were you (honestly) at the time?
why pleased with you low maintenance?
you loved us more than we could've loved you back
where was you ally your partner in feminine crime?
oh mother who's your buddy?
oh mother who's got your back?
the heart of the house
the heart of the house
all hail the goddess!
you were "good ol'"
you were "count on 'er 'til four am"
you saw me run from the house
in the snow melodramatically
oh mother who's your sister?
oh mother who's your friend?
the heart of the house
the heart of that house
all hail the goddess!
we left the men and we went for a walk in the gatineaus
and talked like women to women would
womyn to womyn would "where did you get that from?
must've been your father your dad"
I got it from you I got it from you
do you see yourself in my gipsy garage sale ways?
in my fits of laughter?
in my tinkerbell tendencies?
in my lack of color coordination?
(Hoy es el día de la madre en Suecia.)
lunes, 18 de mayo de 2009
Ñaña
Ayer fui com mi hermana a IKEA a ver sofás. También fuimos para comprar algunas cositas, y como siempre nos pasa en IKEA, salimos comprando cosas que no habíamos pensado comprar. Pero buenas cosas (y baratas), así que no me arrepiento. Entre otras cosas compré algo que me ayudará a resolver el problema de la dichosa plantita (plantota) a la que ya dediqué un post. :) Ya les cuento cuando esté todo listo.
Pero lo mejor de la tarde fue que pasé a solas con mi hermanita, hace tiempo que no pasamos juntas sólo las dos. Ella me acompañó a la sección de los sofás, y yo le ayudé a escoger telas para las almohadas que quiere hacer (según ella tengo mucho más paciencia que su novio...).
Comimos juntas y al salir compramos un helado. Teníamos muchas cosas que queríamos conversar y mucho tiempo para hacerlo, sin estrés ni cosas (o personas, jeje) que nos distraían. Simplemente pasamos bien. Es chevere mi hermana.
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miércoles, 15 de abril de 2009
La obediencia
En un artículo del ya mencionado periódico Svenska Dagbladet leí una frase que se quedó en mi mente. Dijo algo como "un niño (o niña) educado a obedecer es un niño (o una niña) educado a mentir". (Quiero aquí aclarar que el idioma sueco tiene la ventaja, según mi opinión, de distinguir de manera más clara entre un niño "en general", ett barn, y un niño varón, en pojke, una distinción que el español no hace. En esta frase la palabra utilizada fue barn, o sea, un niño de cualquier de los dos sexos.)
Obviamente, el artículo hablaba de los casos extremos, de los padres que no dejan a sus hijos, y sobre todo a sus hijas, hacer absolutamente nada más que ir a la escuela y regresar a la casa, estar con la mamá y ya.
La concecuencia en muchos de esos casos es que las hijas (y en algunos casos: los hijos) empiezan a mentir, construyen una vida secreta, todo el tiempo con el miedo de ser descubiertas y castigadas. Quieren a sus familias, quieren complacerles. Pero también quieren vivir y hacer un poco de lo que hacen los otros jovenes.
No sé cómo es vivir así, pero dudo que sea sano. Yo no fui educada a obedecer, sino a comportarme bien. Hay una diferencia grande.
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miércoles, 25 de febrero de 2009
¿Pegar o no pegar?
Vino a visitarnos un amigo guayaco (realmente es amigo de mi novio, yo recién le conocí ese día), el chico buena gente, hace reír y todo. Le invitamos a tomar café y estábamos conversando, cuando de pronto surgió el tema de cómo se educa a los niños. Por lo general no me gusta hablar de ese tema con latinos porque solemos discrepar, y en tal caso siempre salgo indignada. Así mismo fue esta vez, ya que nos contó que le sabe castigar físicamente a su hija. Según él era "nada", sólo una palmada cuando la niña era muy malcriada o no le hacía caso al papá. Según mi, castigar a un niño físicamente, por más que sea una palmada, nunca puede ser "nada". Tuvimos una conversación, casi una discusión, por un largo rato, al final no quedamos de acuerdo... Pero creo que entendió mi punto de vista.
Sé que esto es un tema controversial, y que la mayoría de ustedes a lo mejor no están de acuerdo conmigo, por lo menos no del todo. Meterme a escribir sobre esto es meterme en discusiones otra vez, sin embargo lo hago (creo que soy medio masoquista), porque es un tema muy importante para mi, y más aun ahora que estudio psicología y entiendo cada vez más sobre como funcionamos los seres humanos.
Presiento que va a ser una entrada larga. Si les interesa, bien; si no, también está bien. No le obligo a nadie leer, pero si quieren comentar, por favor lee toda la entrada primero.
¿Por qué estoy en contra del castigo físico? Por muchos motivos, y voy a tratar de explicarlos ahora, hasta donde alcance mi español.
Lo que un niño aprende cuando le pegas es que el más fuerte tiene derecho a pegarle al más débil, no importa quien tenga la razón de los dos. Aprende que le desprecias como persona. Que no respetas su integridad.
Si el niño hace algo que no debe hacer y le castigas con una palmada, o grítandole, a lo mejor le impides de repetir ese comportamiento en ese instante, pero no aprende la verdadera razón por qué no debe hacerlo, y por lo tanto seguramente lo volverá a repetir cuando se haya olvidado o cuando tú no estés.
Muchos padres pegan a sus hijos pensando que así les pueden corregir un comportamiento no deseado, cuando en realidad el niño siente que le castigas no por un comportamiento, sino por ser quien es. Esto muchas veces tiene consecuencias catastrofales para la autoestima del niño. Se siente inútil, sin valor, que no merece ser amado.
Una cosa que se debe tener en cuenta es que los niños aprenden a comportarse imitando a los demás, incluso (y, tal vez, sobre todo) a sus padres. Si le gritas, te grita, si le pegas, te pegará – y si no lo hace es porque te tiene miedo. Pero es probable que si no adopta ese comportamiento contigo lo hará con otros niños, lo cual conllevará conflictos con los demás. Si tú mismo utilizas violencia en la interacción con tu hijo, ¿cómo puedes exigir que tu hijo no utilice violencia para conseguir lo que él quiere? Es sumamente ilógico. Tal vez dices, “es que yo soy mayor, yo sé más, necesito enseñarle”. Sí. Es verdad. Necesitas guiar a tu hijo, pero si le pegas no le ayudas a distinguir entre bueno y malo. Tal vez hará o no hará algo por miedo a ser castigado, pero no sabrá por qué. Y puesto que tú no siempre vas a estar con tu hijo (él crecerá y tú te morirás), es mejor ayudarle a desarrollar su propio criterio y conciencia en vez de simplemente imponerle una regla tuya. Seguir ciegamente una regla de otra persona podrá funccionar mientras la otra persona sea sábia y conciente. ¿Pero qué tal si tu hijo cae en manos de alguien que no lo es, alguien que no eres tú? La mejor manera de protegerle de eso es ayudarle a desarrollar una mentalidad independiente y crítica, y eso no lo haces obligándole a seguir tus reglas, que por más que sean lógicas para ti, para un niño muy bien pueden parecer totalmente arbitrarias si no las explicas.
Quiero destacar que el no castigar físicamente a tu hijo no significa dejar que haga lo que le dé la gana. Hay maneras mucho más eficaces –y agradables– de educar a un niño. A veces requieren de más paciencia y fantasía por parte del progenitor, pero a largo plazo es una estrategia mejor.
Muchos estudios psicológicos indican que si le educas a tu hijo con amor, respeto y fantasía, y sin castigo físico y palabras duras, le das las mejores condiciones para que pueda crecer a ser una persona segura, capaz y feliz, y estoy convencida de que esto es la mejor manera de preparar a un niño para la vida.
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lunes, 17 de noviembre de 2008
Viendo pasar los días
martes, 2 de septiembre de 2008
Realizando planes
Luego de la visita al tío en Francia seguimos (en tren) a visitarle a la hermana de mi novio que vive en Suiza con su esposo y los dos hijos. Allí nos quedaremos casi una semana antes de regresar a Suecia.
Me siento contenta de poder realizar el viaje a Francia porque es algo que hemos hablado mucho tiempo pero que no hemos podido hacer, sobre todo por falta de tiempo. El viaje donde la hermana y su familia en Suiza también es algo muy bonito, hemos ido dos veces hasta ahora, y siento que es muy importante poder mantener el contacto con la familia de mi chiquitico.
¡Saludos a todos los amigos blogueros y gracias por los comentarios y el cariño!
miércoles, 21 de mayo de 2008
Llegar a Ecuador
Era finales de septiembre del 2006. Él y yo llevábamos en ese entonces un poco más de un año juntos como novios, y él vivía conmigo (en la casa de mis papás) desde hace seis meses. Pero le tocó salir de Suecia y regresar a Ecuador ese verano, dos meses antes que yo viajaba. Esos dos meses fueron muy largos, nos llamábamos, nos escribíamos, pero era difícil. Por suerte yo trabajaba mucho y así no tenía tiempo para sentirme triste. Así que ese día en el aeropuerto fue triste, fue de despedida, pero también viajé con muchas ilusiónes, con ganas de verle, besarle de nuevo, ganas de conocer a su familia y su país.
Fueron largas las horas en el avión, debo decir los aviones porque hice escala en Nueva York y en Houston. En Newark (el aeropuerto de NY), se me pasó el tiempo en tramites, sacar y otra vez checkear el equipaje, todas las cosas de seguridad... En Houston creo que el sol estaba pegando fuerte, pero yo estaba atrás los vidrios... Ya era noche para mi (mi cuerpo estaba acostumbrada a la hora sueca), pero no tenía sueño. Empecé a sentirme un poco nerviosa, porque ya faltaba poco, me sentía rara. Era raro viajar sóla, pero no me dio miedo, me gustó. Fue bueno tener ese tiempo sóla, ese espacio para dejar Suecia atrás y concentrarme en Ecuador, en él. Una cosa que me llamó la atención era que en Houston todos los rótulos estaban en inglés y en español. El personal hablaba los dos idiomas.
Después faltaba sólo la última etapa, Houston-Quito. En el avión había poca gente, tuve tres asientos para mi sóla, traté de acostarme pero no había mucha comodidad. El cabinero era muy atento de la manera estadounidense, muy correcto, me decía "miss", cosa que me gustó más que la "ma'am" que había recibido en otro momento del día. Anocheció. Veía las luces de la cuidad, eso era Quito.
Por las luces se podía aprecias las siluetas de las montañas... Nos acercábamos... Parecía que íbamos a aterrizar encima de las casas, podía ver ya los techos, los perros, las calles, gente... Era Ecuador, su Quito, mi Quito.
En el control de la policía no hubo problemas. Había estado nerviosa antes, pero fue como todos me habían dicho y no me hicieron problemas. Me pidieron un ticket para darme mis maletas, ni siquiera había entendido para qué era ese ticket cuando me lo dieron (en los aeoropuertos donde había estado antes todos habían cogido sus maletas sólos). Por suerte no lo había botado y me dieron mis maletas. Salí, y por fin le vi. Me pareció tan familiar y tan extraño al mismo tiempo, conocido pero diferente. Sentí una alegría que no había esperado. Dejé las maletas botadas en el piso y corrí a abrazarle... Sólo después de eso me fijé en su familia que estaba a su lado... Nos fuimos en taxi, nos cobraron un precio que me pareció muy barato, después entendí que había estado un poco caro...
Su mamá me sirvió sopa de cabello de ángel, y a pesar de que tenía hambre (no había comido casi nada en el viaje), no pude comer mucho. No sé porque, la sopa estaba rica, tal vez por la emoción y el cansacio...
Desde esa primera noche me enamoré de Ecuador. Durante nuestros siete meses allí siempre me sentí en casa y a pesar de que le extrañaba mucho a mi familia, y a veces a Suecia, nunca me arrepentí de haber ido a Ecuador. No sentí, como en otro viaje largo que hice antes, que mi vida la había dejado en Suecia, porque esta vez, en Ecuador, no estaba sóla, estaba con él. Conocí a su familia, que ahora le considero mi familia, a su país, y le conocí mejor a él, y a mi misma.
(Esta fue mi historia, bueno, una parte pequeña de mi historia... Hay y habrá mucho más... Más despedidas, más reencuentros. Gracias Chaulafanita y Au Pair por la inspiración y por contar sus historias...)
viernes, 18 de abril de 2008
¿Cuándo será hora?
Y no puede negar que eso me está dando ideas.
Vista con ojos suecos soy joven para tener hijos. Desde punto de vista latino no tengo porque esperar más.
Sin duda hay muchas cosas que por el momento lo impidan. Mi novio y yo vivimos todavía en la casa de mis papás, estudiamos (él sueco, yo español) y a pesar de trabajos extra no tenemos la estabilidad económica como para poder cuidar a un bebé.
Sé que se puede superar todo eso, y que si hubiesemos querido ser padres ahora, en serio, lo podríamos ser. Pero también sé que es cierto lo que dijo mi amiga, que tuvo su primera hija temprano y no tan planificadamente y que ahora tiene otro en camino: "Nosotros nos amamos mucho, y E. (el padre de los hijos) y yo siempre les daremos amor a nuestros hijos. Pero, claro, todo hubiese sido mucho más fácil si no tuvieramos siempre que preocuparnos de cómo pagaremos el arriendo, cómo haremos para poder comprar una nueva chompa para la bebé..." Ella misma me ha dicho que mejor esperemos.
Y es lo que haremos por el momento. Porque no son sólo cosas materialistas que nos detienen. A pesar de las ganas que a veces sentimos, tanto él como yo, pienso que todavía me falta. Todavía no me siento preparada a dedicar todo mi tiempo y energía a otro ser. Quiero desempeñar el papel principal de mi vida un rato más.
Tengo amigos blogueros que seguramente pueden afirmar la felicidad de ser padre o madre, hablo de Caminante, Juanpi y Pablo David, con sus respectivos Chica-grande y Chica-chica, Juanito y Cajoncito... Y otros que, al igual que yo, no se han animado, por lo menos no hasta ahora (¿o estoy malinformada, Au pair, Ximena, GQ...?). Sería interesante saber qué dicen al respecto...