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martes, 12 de octubre de 2010

Y yo tampoco soy rubia

Suerte que mi novio no es de los típicos machos ecuatorianos...

El Comercio - Ecuatorianos, entre los más infieles

miércoles, 21 de abril de 2010

Lo que Díos quiera (por ser la primera vez... ¿o no?)

Extraño mi blog. Es difícil empezar a escribir después de una pausa, Berenice lo explica bien en su entrada. No sé por dónde empezar, me siento desconectada. Pero quiero agradecerles a todos por sus felicitaciones, cariños y buenos deseos después de mi última entrada. Realmente me conmueve el cariño que me han mostrado, tanto mis amigos (digo amigos aunque a la mayoría no les conozco en la vida real), como las personas amables que a pesar de que no les conozco se tomaron el tiempo y la molestia de dejarme un comentario. ¡Gracias!

Ahora me faltan siete semanas para ser mamá, bueno, según el pronóstico, luego no sé sabe cuando se le antoje salir al bebito...

Muchas personas me preguntan si será hombre o mujer. Antes solía decir "no sabemos" o "no quisimos saber", ahora he empezado a contestarles "será ett barn". Barn significa 'niño' en sueco, con la diferencia de que no tiene la acepción 'varón'. O sea, cuando el español tiene niño y niña, el sueco tiene pojke ('niño varón'), flicka ('niña') y barn ('niño de cualquier sexo'). El español literalmente divide el mundo en lo masculino y lo feminino. No se puede hablar de nada sin nombrarlo "el" o "la". En sueco, en cambio, sólo las personas tienen género, las cosas no, y no conjugas los adjetivos según el sexo. Eso hace que sea más fácil hablar de cualquier cosa sin poner ningún énfasis en el género. En sueco puedo hablar de una persona sin saber si es hombre o mujer, en español es prácticamente imposible.

Por eso, lo que quiero expresar con mi respuesta "será ett barn" se pierde si lo intento decir en español. Si contesto "será un niño" (que sería la única manera de traducirlo sin cambiar la frase), me sale una oración con otro significado. Salgo diciendo que mi hijo (¡o hija! ¡vean lo imposible que es hablar de esto en español!) será varón, cuando en realidad lo que quiero decir, y que en sueco sale más o menos claro con esas tres simples palabras, es: no sabemos que sexo tendrá nuestro/a bebé, pero para nosotros es más importante conocerle como el individuo que será, o es, que saber que tipo de órgano reproductivo tiene entre sus piernas. (Disculparán mi manera franca de expresarme).

Sé muy bien que mi hijo o hija, desde el primer segundo que nazca, tendrá que abordar y vivir con las expectativas, ideas, prejuicios y sueños de otros (incluído los míos y los de su papá). Si es hombre será tratado de una manera, si es mujer de otra. No lo puedo impedir, sólo hacer lo que más pueda para que este ser querido tenga la libertad de desarrollarse según sus propios valores, ideas y sueños y no según una pauta tradicional y anticuada.

Por eso, mi muy querido latino ahora anda cambiando su manera de referirse al bebé, un día dice "el bébe", otro "la bebé". Los días que dice "el bebé" es más fácil saber de quien habla, pero cuando le trata de niña puede ser confuso, puesto su manera sobrecariñosa de tratarme (y ahora que ando panzona me consiente más todavía). Le toca especificarse diciendo por ejemplo "¿y cómo está mi chiquita bebé (o sea, yo), y cómo está mi otra bebé, la más chiquitica?" (dirigiéndose a la barriga). Es una ternura total, como siempre.

lunes, 1 de marzo de 2010

De regreso

Ecuador ya parece un lindo sueño. Regresamos hace un mes y medio, del sol al frío y "año récord" de nieve aquí en Estocolmo. No me quejo, me encanta la nieve, me encanta el frío, se ve lindo, lindo y no me molesta ponerme un montón de ropa.

Me siento triste por no haber escrito en el blog durante nuestras vacaciones en Ecuador. Quería compartir esa aventura con ustedes, después de todo pensé este blog como "una visión ecuatoriana sobre Suecia y una visión sueca sobre Ecuador", y cuando tuve la oportunindad de escribir sobre Ecuador no la tomé. Las razones fueron varias y no creo que valga la pena meterme más en eso. A lo mejor les contaré un poco sobre el viaje luego, pero de a poquito, cuando haya la oportunidad.

No tengo mucho tiempo para el mundo bloguero por el momento, ni para escribir, ni para leer. Y creo que así seguirá. Mis estudios me están absorbiendo, y encima trabajo y me dedico a la política local de mi comuna.

Además hay otra cosa más que me distrae ahora. Se puede decir que es otro tipo de viaje que voy a hacer, o más bien, que estamos haciendo, mi novio y yo... Ese viaje se inició en septiembre, y no terminará nunca. Es la cosa más cotidiana y común del mundo, y, a la vez, la cosa más grande, más extraordinaria y única.

La primera vez que fui a Ecuador, en 2006, bajé de peso hasta el punto que ya era preocupante. Fue culpa de un bichito, una ameba que se agarró en mi cuerpo y no dejaba que la comida se haga provecho. Estábamos visitándole a un tío de mi novio que vive en Santa Cruz, y él le decía a mi novio "ya se arranca la colorada, llévale al médico o si no has de llegar a dejarle flores no más"... Bueno, me llevó al médico, y con el tratamiento adecuado rápido mejoré.

Esta vez fui a Ecuador con otro bichito en el cuerpo. Uno que no quiero sacar por nada del mundo; uno que no me hace bajar de peso, sino subir; un bichito que se apodera de mi cuerpo y de mi mente, que vive dentro de mí pero no soy yo; un bichito que le conozco ya, pero que nunca conoceré totalmente. Es un bichito muy deseado, planificado desde el verano pasado, soñado desde hace algún tiempo, amado desde siempre.

Es raro como cambia el mundo. Lloro, río, me asombro. Él no llora nunca, pero cuando sintió las primeras patadas con su mano se llenaron sus ojos de lágrimas.

No pensé que me encantaría tanto estar embarazada.

martes, 4 de agosto de 2009

Si Dios quiere

No, no me he desaparecido para siempre, sólo que ando ocupada y sin tranquilidad para sentarme a escribir.

El viaje a Grecia salió bien, no tuve la oportunidad de meterme al mar pero conocí mucha gente chevere y ahora sé un poquito más sobre el sistema de reciclaje (o la falta de sistema) en algunos países.

Esta semana trabajo en el barco otra vez. Se nota que ya es agosto, las noches son menos claras y cuando salgo del trabajo a las nueve o nueve y media de la noche el sol ya está por ponerse. Falta ver si me voy en bici hasta terminar la temporada o no (termino de trabajar el 23 de agosto y no me gusta mucho ir en bici en la oscuridad). También hay menos turistas que en julio. Vienen bastantes españoles y se alegran cuando se dan cuenta de que hablo castellano. Cuando preguntan cómo lo aprendí no sé qué contestar. Empecé a estudiar español en la escuela a los once años, luego del colegio fui a Granada a estudiarlo por tres meses, luego entré a la Universidad de Estocolmo, luego conocí a mi novio, luego nos fuimos a Ecuador por siete meses, luego estudié un poco más... Una historia demasiado larga para una pregunta tan corta. Hoy conversé un rato con un señor español y al salir del barco me preguntó cuanto tiempo llevo en Suecia, y cuando le dije que nací aquí, soy sueca, me miró con cara de incrédulo y como que pensaba "esta paisana más creída, apenas deja la patria y ya se cree sueca". ¿Será porqué no soy rubia?

Hace más de dos años mi novio y yo regresamos a Suecia de Ecuador, y la intención siempre ha sido que aúnque vivmos aquí iremos de vacaciones a Ecuador de vez en cuando (lo ideal sería irnos cada dos años, pero lo veo un poco difícil tanto económicamente como por nuestros trabajos y estudios). Sentíamos que ya era hora, y hablando y pensándolo bien decidimos irnos esta Navidad, y hace un par de días compramos los pasajes. Están carísimos (¿qué más se podía esperar?) pero sí nos alcanza y sí queremos ir, así que toca pagar no más. Debería estar contenta, y sí lo estoy, pero al mismo tiempo me siento nerviosa. Creo que tiene que ver con lo que nos pasó cuando íbamos a salir de Ecuador la última vez: por cuestiones de burocracia los policías del aeropuerto no nos dejaron subir al avión, perdimos el vuelo, pensábamos que nos tocaría comprar otro pasaje, nos dijeron que a lo mejor había otro vuelo en dos semanas y mi visa se caducaba en una semana... Por fin conseguimos que nos pusieran en un vuelo que salía tres días después, pagando una multa de unos 120 dolares. Parece una tontería tal vez, pero en el momento fue algo dramático y me duele el estómago sólo pensarlo, y creo que desde allí me quedé traumada con los viajes. Quiero tener todo bajo control, y no puedo. Pienso que pasará algo que nos impedirá ir, que me enfermaré, que llegaremos demasiado tarde al aeropuerto, que se quebrará la compañía aérea, que no sé qué... Y probablemente esos nervios se empeorarán mientras más se acerca el día. Mi pobre latino, en cambio, tiene miedo a volar, y está nervioso por eso. Creo que fuera capaz de irse a Ecuador en barco con tal de no tener que subirse a un avión.

Pero sí me da mucha ilusión ver mi querido Ecuador otra vez, caminar por las calles de Quito, sentir el sol y escuchar el idioma, ver a su familia, que ahora es mi familia también, ir a la costa y tomar uno que otro mojito en la playa, tomar agua de coco y jugos y comer encebollado con harto culantro... Extraño las panaderías y las fruterías, y me emociona mucho el estar con la familia otra vez (sí, ya lo dije, pero es importante así que vale mencionarlo dos veces... :)). ¡Qué ilusión! Pero por supersticiones todavía no me atrevo a decir "nos vamos" (eso no lo diré hasta que despegue el avión con nosotros adentro), mejor digo: nos vamos, si Dios y la compañía aérea quieren...

lunes, 6 de julio de 2009

Notas al apuro

Parece que paso más ocupada en el verano que cuando estudio... Trabajé catorce días seguidos, 12 horas al día, y ahora que estoy libre me falta tiempo para hacer todo lo que pospuse entonces.

Ha hecho bastante calor, como 30 grados, y hemos nadado unas veces aquí en el lago, el mismo sobre cual patinamos hace algunos meses. Hasta fuimos a meternos a las once de la noche, el agua parecía más caliente que el aire.

Mañana me voy a Grecia. Como les conté (y sobre lo que prometo escribir más en otra ocasión) estoy involucrada en la política aquí en mi comuna, y por eso he sido invitada a atender a una conferencia en Thessaloniki para jovenes políticos de Europa. Ya veremos qué tal.

El martes cumplimos cuatro años juntos, mi querido latino y yo. Él me regaló un reloj bien bonito, me cogió de sorpresa porque no me lo esperaba. El sábado le invité a cenar en un restaurante de tapas aquicito que abrieron recién, pasamos chevere.

Hace un par de semanas saqué mi palito anticonceptivo (bueno, yo no, sino una enfermera especializada en salud reproductiva, ¿cómo se llama en español, comadrona, partera?), ya que ya había pasado los tres años que dura ese tipo de anticonceptivo, y hoy fui a la farmacia a comprar preservativos, por primera vez en mi vida. Y me dio vergüenza comprar. Y me da vergüenza descubrir que me da vergüenza. Resulta que no soy tan relajada en esos asuntos que yo pensaba, por más sueca que sea... Digamos que tampoco ayudó que la persona que me cobró era hombre. Pero por lo menos no se necesita pedir aquí, sólo coges lo que necesitas y vas a la caja. La próxima vez creo que le toca comprar al latino... ¡Al fin y al cabo él es quién se los va a poner ! :)

jueves, 16 de abril de 2009

Clase de sueco


Estaba tratando de explicarle la diferencia entre ”fastän” y ”även om” en sueco, diciendo que “även om” es aunque + subjuntivo, y “fastän" es aunque + indicativo. Ya que mi querido latino no le encuentra mucha gracia en la grámatica, quería un ejemplo y le expliqué: "Även om" utilizas para decir por ejemplo "yo voy al cine aunque tú no quieras", "fastän", en cambio, utilizas si ya sabes que yo no quiero ir y no te importa, o sea, "yo voy al cine aunque tu no quieres".

Él me mira con cara de perplejo y dice: “Pero yo nunca iría al cine sin tí.”
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jueves, 19 de marzo de 2009

Diálogo bilingüe

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Me pidió hace tiempo que le hablara sólo en sueco aunque él me hable en español. Trato de hacerle caso y sinceramente me está gustando... Me gustan los diálogos medio locos que se desarrollan a diaro. Este hace una hora:

-¿Saguita, has visto el cargador de mi teléfono?
-Ja, jag la den i lådan vid köksbordet.
-Ya he visto y no hay.
-Men jag la den där.
-¿Allí donde están todos los cargadores?
-Ja.
-Ya encontré.

Un minuto más tarde:

-¿Has visto mi camisa negra?
-Den med vita streck?
-¿Has lavado?
-Den med vita streck?
-Sí, ésa.
-Ja, den är nere i tvättstugan.
-Ah… ¿en la lavandería?
-Jag har tvättat den, men är nog torr nu.
-No importa, me pongo otra.
-Men den är nog torr nu.
-Sí, pero toca planchar, no tengo tiempo.
-Okej.
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