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jueves, 25 de noviembre de 2010

¿A lo latino o a lo sueco?

El fin de semana pasado fui a mi primera fiesta rosada. La quinceañera es hija de una pareja ecuatoriana que llevan muchos años en Suecia, el padre es amigo lejano de mi novio. Fue una fiesta bonita y para mi una experiencia muy interesante, ya que en Suecia no existe esta tradición.

Supongo que no necesito explicar que se hace en una fiesta rosada, ustedes saben más que yo sobre este tema. El vestido rosado, el ramo de flores, la liga… Cuando era hora de comer, el anfitrón nos pasó un plato de comida, y luego regresó con cara de avergonzado, preguntándonos si nos habíamos llenado. Mi novio sí le aceptó un poco más de comida, mientras yo le dije lo que pensaba: que me parecía una porción normal de comida, que estaba muy rica pero que estaba llena.


Regresando de la fiesta me puse a pensar en las diferencias entre las fiestas suecas y las fiestas ecuatorianas, tema que sí me ha llamado la atención antes. Pero ahora por un motivo más especial. Estamos pensando bautizarle a nuestra hija, y naturalmente queremos invitar tanto familiares y amigos suecos como ecuatorianos. Presiento que si hacemos una fiesta tipo sueca, los latinos dirán “¿qués pués? ¿y el baile? ¿y la comida?”, mientras si la hacemos tipo latina, la mayoría de suecos se sentirán incómodos y dirán “¡no, gracias!” al vino/baile/cangil.


Para los de mis lectores que no conocen Suecia haré una pequeña lista de las diferencias entre las fiestas suecas y latinas, aunque reconozco humildemente que no soy experta en fiestas latinas.


Típico de Ecuador (o las fiestas ecuatorianas en Suecia):

- Sillas al rededor de la sala para que se sientan los invitados, pista de bailar en el medio.
En Suecia son más comunes las mesas y menos comunes las pistas de baile.


- Una mesa con platos de cangíl, dulces, papitas, caramelos y EL PASTEL.
Luego de un rato los anfitrones empiezan a circular con los platos, bríndandoles a los invitados.
La mesa de "snacks" no es tan incomún en Suecia, pero cada uno se coje lo que quiere sin esperar al anfitrón – el pastel excluído.


- Palabras - de la mamá, el "disque" papá (así dijo en la fiesta donde me fui...), la cumpleañera, las amigas...

Los "discursos" sólo se dan en fiestas muy formales en Suecia, y entonces suelen ser preparados antes, no improvisados en el momento.


- Los regalos, por lo general, no se abren en la fiesta.

En Suecia pones todos los regalos en una mesa y después de un rato los invitados empiezan a decir ”que abre los regalos”, y el cumpleañero se pone a abrir los regalos, agradiciendo a los donadores.


- Vino, que el anfitrón anda brindando en una copa, la misma para todos.

Si se toma vino en una fiesta sueca (no se hace siempre), es en un vaso para cada uno. Pero la diferencia más grande es que aquí, si es una fiesta no tan formal, es mucho más común que cada uno viene trayendo lo que va a tomar. El alcohol es muy caro en Suecia... En cambio, en matrimonios u otras fiestas con cena formal, los anfitrones compran el alcohol.


- Música a todo volumen y baile.

En Suecia hay fiestas con música – a todo volumen – y fiestas sin música, pero casi todas las fiestas son sin baile. En vez de bailar, la gente está paradita en grupos, tomando su cerveza o vino, conversando (o, si está mucho volumen, diciendo, “¿qué?” y “¿cómo?”…).


- Más noche comida, casi siempre algo con arroz, servido por el anfitrón o la anfitrona, a lo mejor con la ayuda de algún amigo, para cada uno en platos desechables.

En Suecia hay fiestas con cena formal, fiestas con buffé, fiestas sin comida pero con ”snacks” o fiestas con fika. Fika es café o te con pastel, rollos de canela, galletas, etc. Por el hecho de que no hay un “estándard” como en las fiestas ecuatorianas (de siempre dar de comer), es común que se especifica en la invitación qué tipo de fiesta es, por ejemplo: “El sábado les invitamos a festejar mi cumpleaños. Están bienvenidos a partir de las dos y servirémos pastel y café.” Así todos saben que es mejor venir comiendo ya que en la fiesta no habrá comida.


- A lo que uno se va, hay que despedirse de cada uno de los invitados.

En Suecia es suficiente señalar imprecisamente con la mano a los demás, diciendo, "hejdå" (adiós).


- Si es un matrimonio, un bautizo o una graduación, cuando te vas los anfitrones te regalan un recuerdo.
En Suecia, no hay recuerdos, pero si es una fiesta un poco más formal (como matrimonio, bautizo, etc) los anfitrones después de la fiesta les manda una tarjeta a cada uno de los invitados (o a cada familia invitada) con un agredicimento por haber venido.
Algunos imprimen una foto de la fiesta o de los regalos que han recibido, y mandan eso como tarjeta de agradecimiento.

Cuando haces un bautizo en Suecia, luego de la ceremonia en la iglesia es costumbre invitar a tomar café y pastel en “församlingshemmet”, un local que queda al lado de la iglesia. Comida es posible, dependiendo de la hora, pero vino y baile, eso sí sería un poco raro en un bautizo sueco.


Ahora, ¿cómo hacemos un bautizo que les guste tanto a los latinos como a los suecos?

domingo, 29 de noviembre de 2009

Costumbres

Ayer vinieron a visitarnos mi hermana y su hija, y se quedaron a dormir aquí. Como única nieta es súper mimada por supuesto, pero también es muy linda. Últimamente me estoy dando cuenta de lo "grande" que está ya... Tiene cinco años, o sea, tan grande no está, pero cuando comparo con antes sí noto lo mucho que ha crecido y se ha desarrollado. Y me da ternura pero también un poco de nostalgia.

Hoy ella y yo hicimos lussebullar, es un tipo de pan sueco que se hace aquí por la Navidad, o más bien para la fecha de la Santa Lucía que se festeja el 13 de diciembre. Fotos de los que hice el año anterior pueden ver aquí: Lussebullar... una delicia sueca, y si quieren la receta, pués también lo publiqué: Difundiendo la cultura sueca.

Ella tenía mucha paciencia, la verdad me quedé impresionada, porque no es tan fácil hacer pan, o sea, no es difícil tampoco pero sí requiere un poco de práctica. Pero ella estaba muy interesada y me ayudó desde un principio hasta acabar, incuyendo el proceso de comérselos por supuesto. Pero con eso también nos ayudó el resto de la familia... ;)

Después ella y mi mamá pusieron clavos de olor en una naranja y la decoraron con una cinta roja de seda, aquí es costumbre eso para la Navidad, no sé si existe fuera de Suecia.

Lo que me gusta de todo eso es que estamos dándole costumbres y tradiciones, eso se quedará en ella como recuerdos de Navidades es su infancia, y cuando huela azafrán o sienta ese aroma especial del clavo de olor, espero que le provocará una sensación de alegría, expectativas y harmonía... Así como lo siento yo.

lunes, 16 de marzo de 2009

El sublime arte de saludar

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En Ecuador saludas, y te despides, dando la mano (entre hombres) o con un beso en la mejilla (mujer a hombre o mujer a mujer). Bueno, no soy experta, pero tengo entendido que la regla general es ésa.
En Suecia, en cambio, puedes (entre otras cosas): dar la mano, abrazar, besar en la mejilla (no tan común), señalar con la mano y sonreír mientras dices hej, hej! ('¡hola, hola!') o hejdå! ('¡chau!'), o, simplemente, mover la cabeza un poco y decir läget? ('¿qué tal?') o tja! ('¡chau!').

¿Parece confuso? Es más que eso, es todo una ciencia. Mi novio, la imagen viva de un hombre extrovertido, sociable, divertido y seguro, en más de una ocasión de encuentro social con amigos o familiares suecos, me ha mirado con algo de pánico en los ojos, susurrando desesperadamente mientras entramos a la casa/sala/café: "¿Y cómo saludo?" Yo, tratando rápidamente de analizar el ambiente, la gente presente, etc, le digo entre dientes (por ejemplo): "Ehh... di hej no más."

La cosa es que no hay reglas. Bueno, hay algunas obvias, como que: no se abraza a un extraño, al jefe, al profesor, o a la chica en el almacen donde compras tu ropa. Allí es nada de contacto físico, sólo dices hej, y ya. A lo mucho. Pero el problema es que hasta un hombre extraño se puede convertir en tu amigo. Ponte que es tu compañero en la Universidad. Primer día no hay problemas, saludan dándose la mano y se presentan con nombres y todo. El segundo día tampoco hay problema, entonces es con un hej y una sonrisa. Pero lentamente, el hombre se está convirtiendo en tu mejor amigo... Y un día, o más bien una noche después de un examen, llegas a la fiesta organizada por el mismo hombre, vienes en tu mejor ropa y con zapatos de taco, tu pana abre la puerta y como que la ocasión requiere un saludo un poco más cordial, así que le das un abrazo amistoso. Si interpretaste bien la situación no pasa nada, te da un abrazo y todo está muy bien.

Sólo que al día siguiente, en la Universidad, con tus aburridos zapatos de siempre, no sabes bien cómo saludar. Ya pasaron a ser panas, pero ese abrazo que se sintió tan relajado y natural ayer, hoy te parece menos tentador. Se acercan lentamente sin saber cómo hacer... Y está situación está como hecha para ofrecer momentos de vergüenza, malentendidos, gestos raros y humillación total (si por ejemplo tratas de abrazarle mientras él te saluda señalando con la mano. Sí. Me ha pasado.).

Es que tienes que tener feeling, tienes que sentir como los sutiles cambios de relaciónes, ambientes y situaciónes te dicen cuando es momento de abrazar, y cuando un pequeño movimiento de la cabeza es lo más adecuado.

Es díficil, y cúantas veces no he metido la pata... Y eso que nací aquí, llevo 24 años practicando, imagínense como es para la gente como mi novio, que vino de grande.

Así que a veces siento que me gustaría tener un sistema un poco más estable. Dar la mano. Un beso en la mejilla (bueno, eso no me gusta tanto, pero por lo menos es más predecible que la costumbre sueca).

Mi novio, en cambio, siempre viendo el lado positivo, me dice con una sonrisa mientras salimos de alguna fiesta o picnic, señalando con la mano a los veinte-y-pico invitados:

"¡Ah, me gusta Suecia! Así podemos despedirnos de todos en dos segundos y ¡hasta alcanzamos el bús!"
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sábado, 13 de diciembre de 2008

Santa Lucía

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Bueno, les prometí contar más sobre la fiesta de la Santa Lucía en Suecia, y ya que lo prometido es deuda, ahí va. Primero un poco de historia: La Santa Lucía, escrita Lucia (sin la tilde) en sueco, era una santa italiana que, según la leyenda, murió como mártir en el año 304 por negarse a casar con un hombre pagano que le había pedido la mano. Según la leyenda (en Suecia por lo menos), el hombre insistía, diciendo que ella tenía los ojos tan bonitos y que no le podía olvidar. Ella, al oír eso, se sacó los ojos y le dijo: "toma, te doy mis ojos, pero no me caso". Fue condenada a morir quemada, pero cuando le prendieron fuego no le tocaban las llamas y al final le tuvieron que matar con una espada...

Es bastante sangrienta la leyenda, y probablemente no es muy verídica, pero de esa leyenda se ha desarrollado una tradición en Suecia con raices desde la época medieval, con la Lucía, la que porta la luz, como personaje principal. Suecia es un país nórdico, hecho que trae consigo claridad de sobra en el verano, y oscuridad deprimente en el invierno. El clima y los cambios han marcado la vida de la gente, y de eso se han creado costumbres, leyendas y símbolos. Así que cuando más oscuro está el año, viene la santa y el símbolo de la luz... Lucía... Vestida todo de blanco, con una corona de velas y una cinta roja, simbolizando la sangre que se demarró cuando le mataron. Lleva consigo tärnor ("doncellas") y stjärngossar ("niños de la estrella", en realidad simbolizan a los reyes magos), y todos vienen cantando, regalando un poco de esperanza que la luz ya volverá...

Así que desde niñitos aquí, o sea, en los jardines, empiezan a hacer las procesiones de Lucía. Se visten con un vestido blanco especial, tanto niñas como niños, se ponen cintas rojas o cintas de brillo, coronitas de vela (por lo general eléctricas o hasta de tela cuando se trata de niños), o cucuruchos de papel con estrellas, y llevando velitas eléctricas en las manitos entran cantando a una sala oscura donde les espera el público ansioso: los papás. Y así sigue, en las escuelas y en los colegios grupos de jovenes practican las canciones durante algunas semanas, eligen a la Lucía (que me imagino es lo más cercano a elegir "la reina" que llegamos en Suecia) y se presentan adelante los otros estudiantes en una aula grande.

En los lugares de trabajo hay dos alternativas: un grupo de los que trabajan allí pueden hacer la procesión de Lucía, y si no invitan a un grupo de niños de algún jardín cercano y ellos les hacen el desfile.

Y de ahí se come lussebullar y pepparkakor, una galletita típica y se toma café.

Además siempre hay una presentación en la televisión temprano en la mañana. Para ver qué levanté a ver hoy, hagan clic en el enlace:

Santa Lucía en televisión sueca

Lo interesante, o más bien, una de las cosas interesantes de esta fiesta, es que es única. Porque pese a que la santa es italiana, y pese a que partes de la tradición fue importada de Alemania, no existe esta costumbre en otro país, sino sólo en Suecia. Tal vez han escuchado de los premios Nobel, que es un premio sueco que se otorga a científicos y escritores extraordinarios una vez al año, el 10 de diciembre. Entonces hay una costumbre de despertarles en la mañanita con un desfile de Lucía, y según lo que cuentan, algunos de los premios, que por lo general no son tan jovenes, y que nunca han oído de eso en su vida, se han levantado asustadísimos pensando que se han muerto y que son ángeles que han venido a llevárselos...


PS. Quería poner vidéos de youtube pero no me resultó... Si no les funciona el enlace o si la conexión de internet no les deja ver bien, busca por "santa lucia swedish" en youtube y allí hay bastantes vidéos, no de muy buena calidad, pero para que tengan por lo menos una idea de que se trata...
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martes, 2 de diciembre de 2008

Difundiendo la cultura sueca

Me han preguntado por la receta de los panes suecos de azafrán, los lussebullar o “gatos de Lucía” como también se llaman en sueco (lussekatter), y como buena sueca trataré de darles, para que esa partecita de la cultura sueca se vaya propagando por el mundo... He tratado de traducir la receta a español, espero que les pueda servir.

Ingredientes:
50 gramos de levadura fresca
150 gramos de mantequilla
5 decilitros de leche
media cucharita de sal
1,5 decilitros de azúcar
1-2 decilitros de pasas de uva
1 gramo de azafrán, entero o molido
15-17 decilitros de harina (no hay medida exacta, a veces se necesita más, a veces menos)

Partes la levadura fresca en pedacitos en un recipiente grande. Haces derretir la mantequilla, después añades la leche y dejas que se caliente hasta máximo 37 grados (temperatura “normal” del cuerpo, o sea, pruebas con el dedo). Disuelves la levadura con un poco de la leche/mantequilla, cuando esté disuelta, añades el resto. Añades el azúcar, la sal, la mitad de las pasas (opcional, si no te gustan las pasas no pones) y el azafrán (si el azafrán está entero primero se lo muele con un poquito de azúcar hasta que esté como polvo). Después añades la harina mientras trabajas la maza hasta que esté blando y no muy pegajoso. Dejas reposar por mínimo 30 minutos.

Pones la maza en una superficie (la mesa o el banco de la cocina) y la amazas un poco, añades harina si es necesario. Después haces las figuras, y eso ya es cuestión de gusto y fantasía, pero los clásicos lussebullar son más o menos como los que están en las fotos de mi post anterior. Así como se mira en las fotos del post, amazo el pedazo de maza (harina en las manos para que no se pegue) para que se haga largo, después hago en forma de un caracol. La maza abasta para unas cuarenta de ese tipo, así que yo primero parto la maza en cuatro pedazos y después cada pedazo lo parto en diez, y después hago las figuras y las pongo en una chapa de horno con un papel de hornear abajo. Después tienen que reposar unos 30 minutos más.

Para que tengan un bonito color puedes untar los lussebullar con huevo, pero eso también es opcional. Pon pasas para decorar los lussebullar, después hornéalos en 225-250 grados por 5-10 minutos. Si son panes grandes se hornean en 200-225 grados por 15-20 minutos.


Tal vez hay cosas que son difíciles de conseguir en algunos países, como la levadura fresca, por ejemplo. Yo intenté hacer pan en Ecuador algunas veces (¡y también hice!), pero era difícil puesto que no tenía las cosas que necesitaba, además el horno que teníamos no funcionaba bien (dejaba los panes medio crudos pero al mismo tiempo quemados...). Además las medidas no son las mismas en todos los países, lo cual puede causar confusión. Así que esto es una receta sueca y tendrán que adaptarla a las condiciones de donde viven. Espero que lo intenten y que disfruten unos lussebullar riquísimos, ¡mucha suerte! Y claro, si los hacen, ¡quiero ver el resultado!

Saludos
Saga la panadera

domingo, 9 de noviembre de 2008

Vuelvo

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A veces las ganas de escribir se van, pero después otra vez vuelven... Así que aquí estoy de nuevo.

Mi querido latino y yo hemos decidido dejar el español y sólo hablar sueco, por lo menos por el momento. Él ya habla bastante sueco, pero necesita practicar más y entonces por qué no aprovechar que tiene una suequita en la casa... (Aunque ahora dice mi svenskita, lo ha sacado de svenska que significa sueca en sueco). La verdad es que lo hemos intentado antes, pero entonces él todavía no entendía tanto, ni podía expresarse tan bien, y siempre terminábamos enojándonos (para ser sincera, más yo que él), o hablando español. O las dos cosas. Pero ahora ya funciona bien, y eso ya es una prueba de cuanto ha progresado.

Ayer fuimos a una fiesta de cumpleaños de una amiga. Ella es sueca pero el novio es peruano y en la fiesta habían tanto suecos como latinos. Bailé (a los tiempos) y pasé de película. Sin querer comparo con el fin de semana pasado, cuando estuvimos en una fiesta donde había más suecos: nada de baile, sólo conversar y conversar... Pero en cambio la comida en esa fiesta estaba pero ¡re-exquisito! :) Pero una de las cosas más vacanas de la fiesta de ayer fue que vino un amigo árabe, y después de haberle estado convenciendo bastante tiempo, por fin salió a la pista a bailar - ¡y cómo bailó! Se movía como trompo, bailaba salsa, merengue... Tiene ritmo el hombre.

Nuestro viaje a Francia y Suiza salió super bien, a ver si me animo a publicar unas fotitos más tarde...

Besos a todos
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domingo, 22 de junio de 2008

Midsommar

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Los suecos somos muy, pero muy, normales. Alrededor del 20 de junio (varía un poco con el año), nos tiramos todos al campo, salimos de las casas al pastoral más cercano, levantamos un palo grande que simboliza la fertilidad (tiene forma de pene) y cantamos canciones diciendo cosas como Las pequeñas ranas son chistosas, Todos somos llorones, o Así hacemos para sembrar el campo mientras bailamos alrededor del palo. Se suele decir que midsommar es el verdadero día nacional de Suecia.

Después comemos la comida típica, pescado, salmón, en la noche muchos hacen asados si el clima lo permite. A algunos les gusta chumarse (en mi familia por lo general no, pero pregúntenle a la Marce).

En la noche disfrutamos la claridad y los sancudos disfrutan la sangre humana que se ofrece en cada jardín. Antes de dormir las chicas cogen siete flores (tienen que ser diferentes tipos), ponen debajo de la almohada y después sueñan con su futuro esposo.

Así se festeja el midsommar sueco.

Mi familia y yo fuimos donde mi hermana mayor que se ha comprado una casa con su marido en las afueras de Norrtälje, en el campo. Juzgando por el tráfico, como la mitad de Estocolmo también se fue allá. Hicimos todo lo de arriba (menos chumarnos), hacía bonito día y hasta fuimos a nadar (aunque después nadie quería meterse porque el agua estaba helada). Mi novio y yo dimos un paseo a las doce de la noche, el cielo estaba clarito, pero no cogí las siete flores, ya sé con quien me voy a casar (imagínense si hubiese soñado con otro, qué dilema...).

Pasé en familia, en el campo. Pasé bien. Hasta canté y bailé Las pequeñas ranas con gusto (ese baile mi novio lo llama "el baile del pollo", porque según él, todos saltan y gritan como pollos). Y por más loco que parezca el midsommar sueco, sí es bonito. Las costumbres pueden parecer chistosas, pero lo que me gusta es que tienen raíces muy antiguas. La Navidad y la Pascua también tienen raíces desde antes que éramos cristianos, pero midsommar es la única fiesta pagana pura. La única fiesta que los cristianos no pudieron secuestrar y hacer suyo...
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lunes, 12 de mayo de 2008

La importancia de tomar café

Para personas como mi novio, inmigrantes en este país nórdico, una cosa que llama la atención y despierta preguntas es la fika. La palabra fika existe en el sueco desde los años 1910, y es orginalmente una inversión de la palabra kaffi (ka-ffi = fi-ka), que significa café en sueco. La palabra fika hoy en día puede significar sólo un café, o café con un pancito, un sanduche, una galleta, un pastel, etc. Incluso puedes cambiar el café por un tecito o un vaso de jugo y sigue siendo fika.

Además del sustantivo, hay el verbo fika, y se refiere al hecho de sentarse, tomar fika y conversar un rato. Y eso nos gusta bastante. En la mayoría de los trabajos tenemos una pausa de fika en la mañana y una en la tarde (más la pausa del almuerzo por supuesto). Como ejemplo describo como es donde trabaja mi mamá. Ella es periodista de una revista de un sindicato. Llega al trabajo tipo 8-9. Se sienta en su compu, lee un poco los correos electrónicos, tal vez hace una llamada o dos por teléfono y planifica que es lo que va a hacer durante el día. A las 9.30 tienen una pausa de fika de 20-30 minutos que además es una reunión de toda la redacción para hablar y tomar desiciones sobre la revista. Toman café y comen un sanduche.

A las 12 hace su almuerzo de 45 minutos. Después sigue trabajando hasta las 2.15 de la tarde cuando es hora de hacer la pausa de la tarde, normalmente de unos 15 minutos. Toma un te (no le gusta el café en la tarde) y una fruta con sus colegas, después sigue trabajando hasta las 4.30-5.

Mi novio me preguntó para qué tomamos tanto café en los trabajos suecos. Y entiendo que puede parecer como que no estuvieramos haciendo otra cosa que tomar café. ¿Cuándo tenemos tiempo para trabajar? Le dije lo de siempre, costumbres, cultura y todo eso. Pero hoy leí y artículo que se trataba de ese tema y ya puedo darle un motivo racional (bueno, más o menos racional por lo menos). Algunos investigadores habían estudiado el fenómeno de la pausa de fika en los trabajos. Resulta que las pausas de fika son buenas para fomentar las buenas relaciones entre los colegas. No es el café en sí, sino la pausa, una pausa que además funciona como un foro para discutir tanto asuntos importantes del trabajo (¿cómo vamos a hacer con los nuevos directivos de la junta directiva?, ¿quién se encargará de ese proyecto?), como temas personales (¿qué hiciste en tus vacaciones?, ¿qué es de tu hija?, ¿cómo vas con ese carro que compraste?). Ya que las organizaciones y empresas suecas suelen ser muy poco jerárquicas (o sea, los empleados tienen una relación bastante informal con el jefe, es importante afianzar las decisiones con los empleados, etc), las pausas de fika son muy importantes para discutir y ponerse de acuerdo.

Otra ventaja de la fika (según los investigadores) es que el hacer una pausa nos relaja, nos desestresa y nos deja concentrarnos mejor cuando después volvemos al trabajo.

Así que ahora sabemos para qué sirve la fika sueca, aunque claro, no necesariamente explica por qué nos gusta tanto...

sábado, 3 de mayo de 2008

Cosas raras de Ecuador

Inspirada por la lista de Ximena (y por otras personas) voy a hacer una propia. No se ofendan. Sólo lo hago para mostrar que todo depende del punto de vista que tienes. En este caso el sueco... Es una lista ficticia que hubiese podido mandar a Suecia cuando acababa de llegar a Ecuador, contando sobre los choques iniciales con la cultura ecuatoriana. Sin embargo, quiero aclarar que la lista nunca la hice ni la mandé. Quiero a Ecuador como a mi propio país, sólo que al principio hay cositas que te llaman la atención. Ahí va:

12 cosas raras de Ecuador:

1) No se quitan los zapatos en la casa
Sí señores, es verdad. Todos andan con los zapatos sucios en casa. Pero no se asusten. Obviamente, eso sería imposibe en Suecia, ya que el piso se ensuciaría total con el clima que tenemos. Pero en Ecuador el clima es diferente y los pisos también. No son de madera y por lo general no tienen alfombras como en Suecia (tampoco tienen umbrales, ¿lo pueden creer?), así que andar con o sin zapatos casi da lo mismo. Y claro, te salvas del mal olor...

2) Para almuerzo comen tres platos
Un almuerzo típico de Ecuador: 1. Un buen plato de sopa. 2. Un tipo de platazo/bandeja con una montaña de arroz, más pescado o carne. Ensalada si tienes suerte. 3. Un postre, tal vez heladito o una ensalada de fruta. Todo acompañado por un jugo. Es tanta comida que con la sopa no más me lleno.

3) Desayuno: arroz con pescado
En Suecia desayunamos tal vez avena, o sanduches con te, café, leche con cereales, algo así. Pero en la costa ecuatoriana, hay otra posibilidad y es comer... ¡arroz con pescado! La comida es riquísima y me encanta, ¿pero para desayuno? No...

4) Desprecian lo más rico que tienen
Aquí en Ecuador hay fruta para morirse. Hay tanta variedad, algunas que ni siquiera conocía antes de venirme, y son tan ricas. Encima más es barato. Pero aquí parece que no les gusta mucho, o tal vez lo toman por descontado. En Suecia con gusto brindáramos esta fruta a los invitados, aquí me parece que sólo me quieren brindar carne. Y yo que soy vegetariana...

5) Se asustan o se emocionan cuando ven "gringos"
Parece que aquí soy un tipo de extraterrestre. La gente me queda mirando de reojo. Los niños son más directos. Hoy por la tarde le oí a una niña diciéndole a su mamá: "¡Mira, mamí, mira, esa gringa grandota, mira!". La mamá, avergonzada, se apuró a irse llevándole a su hija.

6) Cada dormitorio tiene un televisor
No tienen el televisor en la sala (como en Suecia) sino uno en cada dormitorio. No entiendo cómo no les parece incómodo tener que sentarse en la cama para ver la tele. Tampoco entiendo la necesidad de tener tre o cuatro televisores.

7) No tienen libros
La única persona que tiene una cantidad más o menos de libros que he conocido hasta ahora es un tío de mi novio, y él es medio catedrático. He visto apenas dos librerías en Quito (y eran pequeñas y caras) y apenas una biblioteca donde además ¡era prohibido entrar si no eras estudiante! ¡Y no podías pedir prestados los libros y llevártelos a la casa! Para mi es normal leer siquiera tres o cuatro libros al mes (como cualquier sueco, ¿no?), pero creo que aquí no le gusta leer a la gente. ¿Tendrá que ver con el punto 4?

8) Se dejan los perros afuera
No ven a los perros como parte de la familia, se les tiene más para cuidar la casa. Los perros, que biolócgicamente son hechos para estar en grupo, se deben sentir muy sólos. De todas formas ladran mucho y no me dejan dormir. Además hay gallos en pleno centro, tampoco me dejan dormir.

9) Manejan como locos
Ustedes saben como es en Suecia: Uno apenas se acerca a una cebra y los carros se paran para dejarte pasar. ¿Aquí? ¡Olvídate! Te pasan pisando y además te insultan por haberles manchado el carro... Se creen dueños de las carreteras y cuando tienen que parar (por congestión o algo así, no por los peatones), paran en plena cebra. "¿Entonces, cómo se cruza la calle?" han de preguntarse. Es obvio: ¡corriendo!

10) Deben todos ser sordos
Ustedes saben que a mí me encanta la música latinoamericana, me gusta bailar y todo. Pero no logro entender cómo aguantan el volumen en las fiestas. Debería estar sorda la entera población latinoamericana con ese volumazo. Pobres vecinos.

11) Se encierran
Todas las casas están encerradas con muros y muchas veces tienen hasta tres puertas, de las cuales dos son de puro fierro, que debes pasar para entrar a la casa. Qué diferencia a la casa de mis papás en Suecia, no tenemos ni una estacada.

12) Y terminamos con algo que me gusta...
Una cosa que me encanta son las pequeñas panaderías y fruterías que hay por todas partes, eso no se ve en Suecia. Imagínense salir en la mañana a comprar el pan fresquito y calientito para el desayuno. Y al regreso pasas la frutería de la esquina y compras lo que quieras de frutas exóticas que en Suecia ni siquiera se conoce. Sólo que ahora me da vergüenza ir a la panadería ya que ayer me eqivoqué al pedir una palanqueta y le pedí una palanca a la chica... Me miró con una cara de asombro total. Mi novio se reía sin poder parar.

(Otro día me toca escribir de las peculiaridades de Suecia...)

OJO. Ya que me han llegado algunos comentarios negativos acerca de este post quiero añadir algo: Este post fue escrito como un intento de dar una idea de cómo un sueco podría percibir a Ecuador. Los ejemplos que doy en la lista muchas veces son exagerados y no necesariamente son verdades. Ustedes lo saben y yo lo sé. Quería dar la ilusión de un sueco escribiendo a otros suecos.
Pienso que de alguna manera refleja algunos puntos en los cuales Ecuador y Suecia se distinguen. Con eso no quiero decir que la manera sueca de hacer las cosas sea mejor. El tono un poco polémico de la lista se debe a que supuestamente es un sueco que escribe a otros suecos. La idea fue hacer una lista que revela tanto, o más, sobre Suecia y los suecos, que sobre los ecuatorianos.

martes, 29 de abril de 2008

Quemazones...

Tengo una semana para terminar mi tesina. El 7 de mayo mi tutor quiere la "versión final". Claro que igual habrá algunas pequeñas correcciones y la versión final final la tengo que entregar el 19 de mayo, pero no cambia el hecho de que: tengo una semana para acabar la tesina.

Durante esa semana también trabajaré tres días, saldré a manifestaciones (por el 1 de mayo) y mañana "¡vamos a quemar los bosques!", como dice mi querido latino. Porque mañana es la noche de Walpurgis, o 'Valborg' como decimos en sueco. Así que vamos a prender fuegos, asustar a las brujas y dar la bienvenida a la primavera.

Aunque hoy no parecía primavera sino verano. Estuve en el balcón una hora al mediodía y me quemé como boba. Parezco tomate. No pensaba que era tan fuerte el sol de abril. Me arde y me pica la piel. Mi novio aprovecha la ocasión para nombrarme... piel roja.

Así que por el momento paso media estrasada. No sé cómo lograré hacer todo, pero sí lo lograré. De experiencia sé que al final las cosas suelen arreglarse.

viernes, 25 de abril de 2008

Una recomendación

Queridos amigos blogueros, visitantes, etc.,
Varias personas me han dicho que escriba más sobre Suecia, este país pequeño y exótico que queda a lado del polo norte. Parece que el asunto de los zapatos les ha causado asombro. ¿Por qué hay que quitárselos al entrar a una casa ajena? Me puedo imaginar otras preguntas... ¿Por qué pagamos tantos impuestos? ¿Realmente hay osos polares caminando por las calles? ¿Todas las suecas son rubias? ¿Qué es eso de ABBA? ¿Volvo? ¿H&M? ¿Quesos, chocolates y relojes? (Por si acaso, eso último es Suiza y no Suecia. Aunque si tenemos ricos chocolates. Y ricos quesos. Sólo que no son famosos.) ¿Somos más fríos que los latinos? ¿Qué es la Ley de Jante? ¿Por qué nos gusta tanto la puntualidad?

¿Qué más quieren saber? Pregúntenme. Prometo leer todas las preguntas y si es posible incorporarlas en un futuro post. :)

Hasta el día que tenga tiempo de complacerles su inmensa curiosidad sobre Suecia (no será tan pronto ya que ahora ando full ocupada con mi tesina), les recomiendo un blog vacano de una chica argentina que vive con su esposo sueco e hijos en la parte oeste de Suecia. Se van a cagar de la risa. Lean por ejemplo Lo que me gusta y lo que no y Idiomas.

lunes, 31 de marzo de 2008

La obsesión de los suecos

Imagínate un país donde todos tienen miedo a conversar de temas polémicos con personas no conocidas. Estás en la parada de bús, el bús no viene y al lado tuyo está un vecino que no le conoces tan bien. ¿De qué hablas? No puedes hablar de religión, porque -apesar de que casi todos son ateos- no sabes si el vecino es religioso, y puedes ofenderle sin querer. Peor de política, porque el vecino tal vez no esté de acuerdo contigo y se sentirán mal los dos. Bueno, hay un tema que no causará problemas, un tema que además nos encanta discutir a los suecos, un tema al que estamos obsesionados... El clima.

Si piensan que Suecia es un país frío, se equivocan. Suecia es un país que a veces es frío, pero también es cálido, lluvioso, helado, con sol, lluvia y nubes, un país oscuro y lleno de claridad. Porque tenemos primavera, verano, otoño e invierno, y todo cambia con la temporada. Vivo en Estocolmo que queda casi por la mitad o un poco al sur de Suecia. En el invierno puede hacer menos 15-20 grados, en en verano más 30. Además hay la cuestión de la claridad. Como estámos en el norte, los días no son igual de largos todo el año. En el invierno tenemos apenas cinco horitas de claridad al día, en el verano, en cambio, el sol sale a las tres de la mañana y se pone a las once de la noche (en el norte de Suecia es aun más extremo, allí están sin sol unas semanas en el invierno, y sin noche unas semanas en el verano).

No sólo la naturaleza cambia, sino también la gente. Ayer fuimos mi novio y yo a dar un paseo, hacía un bonito día, 10 grados y bastante sol, ya parece primavera. Parecía que toda la vecindad estaba afuera, paseando o tomando sol en algún banco, todos alegres, sonriendo, conversando... Con un poco de calor viene el ambiente otra vez a Suecia. Parece otro país.


Las gradas fuera de mi casa, foto tomada hace exactamente una semana (el 24 de marzo).


El mismo lugar hoy por la tarde.



Ayer, dando un paseo: las florcitas ya están saliendo.

Con estos cambios dramáticos, no es tan rara nuestra obsesión con todo lo que tiene que ver con el clima. Así que la conversación allí en la parada del bús, ya sabemos de qué se tratará...
Tú: Ya está haciendo un poco de calor, ¡qué bonito, no!
El vecino: Aha, se nota que el sol ya calienta.
Tú: Dicen que toda la semana va a hacer sol...

martes, 18 de marzo de 2008

Hoy soy garza

Cuando estás con alguien de otro país y otra cultura vas a descubrir que sí hay algunas diferencias… No necesariamente son importantes. Por ejemplo me importa poco cómo él come su huevo duro en la mañana.


Huevo duro a lo ecuatoriano, con sal y pimienta...



Huevo duro a lo sueco, en una copita de huevo...


Más me importaba que él, al conocernos, era poco cumplido. Cuando él decía que me iba a llamar en cinco minutos, yo sí pensaba que cuando hubiera pasado cinco minutos mi teléfono empezaría a sonar. Muchas veces no lo hacía y me solía enojar con él. Teníamos problemas de este tipo, hasta tranquilamente sentarnos a hablar el uno con el otro: “Yo, de tí, espero que...” “No es porque no me importes, es porque estoy acostumbrado a...” etc, hasta llegar a compromisos y soluciones que podíamos aceptar los dos. Felizmente, él – al igual que yo – estábamos (y estamos) preparados a aprender las cosas buenas de la cultura ajena.

De la misma manera que hay diferencias que pueden causar problemas hay otras que me provocan ternura y alegría. Los suecos no somos acostumbrados a utilizar un montón de nombres de cariño (ni apodos). Si te llamas Saga, todo el mundo te dice Saga, y ya. No te dicen Saguita, chiquitica, amorcito, bonita... Pero, aún medido como latino, creo que mi novio es exepcional en su costumbre de inventarse nuevas maneras de mostrar su cariño. A diario se inventa nuevos nombres. Todos los animales con cuellos largos o patas largas, en especial las aves, son parecidos a mí (¿tendrá que ver con mi constitución flaca y alta...?), por lo tanto soy garcita, cisne, girafa... En Galápagos me convertí en pelícano. Después de un programa de deportes, en galguito (como les dije, soy flaca). Y hoy se estaba riendo solito, leyendo las noticias de elcomercio.com, después me vino a besar la frente, dicendo: “No eres la franja de Gaza, sino una ¡garza de franja!”.

(Si por acaso piensan: “Qué tipo más malcriado, diciéndole galgo a su novia”, quédense tranquilos, todo lo que me dice es por cariño, y, además, ¡me encanta!)