. Vino a visitarnos un amigo guayaco (realmente es amigo de mi novio, yo recién le conocí ese día), el chico buena gente, hace reír y todo. Le invitamos a tomar café y estábamos conversando, cuando de pronto surgió el tema de cómo se educa a los niños. Por lo general no me gusta hablar de ese tema con latinos porque solemos discrepar, y en tal caso siempre salgo indignada. Así mismo fue esta vez, ya que nos contó que le sabe castigar físicamente a su hija. Según él era "nada", sólo una palmada cuando la niña era muy malcriada o no le hacía caso al papá. Según mi, castigar a un niño físicamente, por más que sea una palmada, nunca puede ser "nada". Tuvimos una conversación, casi una discusión, por un largo rato, al final no quedamos de acuerdo... Pero creo que entendió mi punto de vista.
Sé que esto es un tema controversial, y que la mayoría de ustedes a lo mejor no están de acuerdo conmigo, por lo menos no del todo. Meterme a escribir sobre esto es meterme en discusiones otra vez, sin embargo lo hago (creo que soy medio masoquista), porque es un tema muy importante para mi, y más aun ahora que estudio psicología y entiendo cada vez más sobre como funcionamos los seres humanos.
Presiento que va a ser una entrada larga. Si les interesa, bien; si no, también está bien. No le obligo a nadie leer, pero si quieren comentar, por favor lee toda la entrada primero.
¿Por qué estoy en contra del castigo físico? Por muchos motivos, y voy a tratar de explicarlos ahora, hasta donde alcance mi español.
Lo que un niño aprende cuando le pegas es que el más fuerte tiene derecho a pegarle al más débil, no importa quien tenga la razón de los dos. Aprende que le desprecias como persona. Que no respetas su integridad.
Si el niño hace algo que no debe hacer y le castigas con una palmada, o grítandole, a lo mejor le impides de repetir ese comportamiento en ese instante, pero no aprende la verdadera razón
por qué no debe hacerlo, y por lo tanto seguramente lo volverá a repetir cuando se haya olvidado o cuando tú no estés.
Muchos padres pegan a sus hijos pensando que así les pueden corregir un comportamiento no deseado, cuando en realidad el niño siente que le castigas no por un comportamiento, sino por
ser quien es. Esto muchas veces tiene consecuencias catastrofales para la autoestima del niño. Se siente inútil, sin valor, que no merece ser amado.
Una cosa que se debe tener en cuenta es que los niños aprenden a comportarse imitando a los demás, incluso (y, tal vez, sobre todo) a sus padres. Si le gritas, te grita, si le pegas, te pegará – y si no lo hace es porque te tiene miedo. Pero es probable que si no adopta ese comportamiento contigo lo hará con otros niños, lo cual conllevará conflictos con los demás. Si tú mismo utilizas violencia en la interacción con tu hijo, ¿cómo puedes exigir que tu hijo no utilice violencia para conseguir lo que él quiere? Es sumamente ilógico. Tal vez dices, “es que yo soy mayor, yo sé más, necesito enseñarle”. Sí. Es verdad. Necesitas guiar a tu hijo, pero si le pegas no le ayudas a distinguir entre bueno y malo. Tal vez hará o no hará algo por miedo a ser castigado, pero no sabrá por qué. Y puesto que tú no siempre vas a estar con tu hijo (él crecerá y tú te morirás), es mejor ayudarle a desarrollar su propio criterio y conciencia en vez de simplemente imponerle una regla tuya. Seguir ciegamente una regla de otra persona podrá funccionar mientras la otra persona sea sábia y conciente. ¿Pero qué tal si tu hijo cae en manos de alguien que no lo es, alguien que no eres tú? La mejor manera de protegerle de eso es ayudarle a desarrollar una mentalidad independiente y crítica, y eso no lo haces obligándole a seguir tus reglas, que por más que sean lógicas para ti, para un niño muy bien pueden parecer totalmente arbitrarias si no las explicas.
Quiero destacar que el no castigar físicamente a tu hijo no significa dejar que haga lo que le dé la gana. Hay maneras mucho más eficaces –y agradables– de educar a un niño. A veces requieren de más paciencia y fantasía por parte del progenitor, pero a largo plazo es una estrategia mejor.
Muchos estudios psicológicos indican que si le educas a tu hijo con amor, respeto y fantasía, y sin castigo físico y palabras duras, le das las mejores condiciones para que pueda crecer a ser una persona segura, capaz y feliz, y estoy convencida de que esto es la mejor manera de preparar a un niño para la vida.
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