miércoles, 18 de agosto de 2010

El metamorfosis

Sí. Ahora ya soy mamá. Hace dos meses y siete días nació nuestra preciosa, nuestra pollita, nuestra "garcita chiquitica" como le dijo su papá en uno de sus miles momentos de cariño absoluto.

Les he hecho esperar mucho, fieles seguidores de mi blog (si es que todavía tengo seguidores...), o como dice fernandoylet: he "hecho la cuarentena de rigor" (gracias por ese comentario que me hizo reír mucho). Es increíble como un ser tan chiquitico puede absorberte completamente tanto física como mentalmente.

Confieso que todavía no lo entiendo totalmente. Yo, ¿mamá? ¿Cómo puede ser posible? Sin embargo, cuando le veo a mi chiquitica me lleno de ternura, de orgullo, de asombro, de miedo ante la enorme responsabilidad. Haré todo lo posible, y obviamente habrán momentos cuando fallaré; es parte de ser padre o madre. Sólo el futuro dirá si acertaré lo suficiente.

Bueno. Basta con miedos y preocupaciones. Ahora disfrutamos el momento con nuestra pollita. En la quinta semana de su vida empezó a sonreírnos. Ahora ha descubierto sus manos. Es fuerte, trata de pararse y levanta la cabeza para ver mejor. Le gusta cuando le cambian de pañal y cuando hablen con ella.

Es mi bebé.

martes, 25 de mayo de 2010

No puedo creer

que dentro de un mes ¡seré mamá!

miércoles, 21 de abril de 2010

Lo que Díos quiera (por ser la primera vez... ¿o no?)

Extraño mi blog. Es difícil empezar a escribir después de una pausa, Berenice lo explica bien en su entrada. No sé por dónde empezar, me siento desconectada. Pero quiero agradecerles a todos por sus felicitaciones, cariños y buenos deseos después de mi última entrada. Realmente me conmueve el cariño que me han mostrado, tanto mis amigos (digo amigos aunque a la mayoría no les conozco en la vida real), como las personas amables que a pesar de que no les conozco se tomaron el tiempo y la molestia de dejarme un comentario. ¡Gracias!

Ahora me faltan siete semanas para ser mamá, bueno, según el pronóstico, luego no sé sabe cuando se le antoje salir al bebito...

Muchas personas me preguntan si será hombre o mujer. Antes solía decir "no sabemos" o "no quisimos saber", ahora he empezado a contestarles "será ett barn". Barn significa 'niño' en sueco, con la diferencia de que no tiene la acepción 'varón'. O sea, cuando el español tiene niño y niña, el sueco tiene pojke ('niño varón'), flicka ('niña') y barn ('niño de cualquier sexo'). El español literalmente divide el mundo en lo masculino y lo feminino. No se puede hablar de nada sin nombrarlo "el" o "la". En sueco, en cambio, sólo las personas tienen género, las cosas no, y no conjugas los adjetivos según el sexo. Eso hace que sea más fácil hablar de cualquier cosa sin poner ningún énfasis en el género. En sueco puedo hablar de una persona sin saber si es hombre o mujer, en español es prácticamente imposible.

Por eso, lo que quiero expresar con mi respuesta "será ett barn" se pierde si lo intento decir en español. Si contesto "será un niño" (que sería la única manera de traducirlo sin cambiar la frase), me sale una oración con otro significado. Salgo diciendo que mi hijo (¡o hija! ¡vean lo imposible que es hablar de esto en español!) será varón, cuando en realidad lo que quiero decir, y que en sueco sale más o menos claro con esas tres simples palabras, es: no sabemos que sexo tendrá nuestro/a bebé, pero para nosotros es más importante conocerle como el individuo que será, o es, que saber que tipo de órgano reproductivo tiene entre sus piernas. (Disculparán mi manera franca de expresarme).

Sé muy bien que mi hijo o hija, desde el primer segundo que nazca, tendrá que abordar y vivir con las expectativas, ideas, prejuicios y sueños de otros (incluído los míos y los de su papá). Si es hombre será tratado de una manera, si es mujer de otra. No lo puedo impedir, sólo hacer lo que más pueda para que este ser querido tenga la libertad de desarrollarse según sus propios valores, ideas y sueños y no según una pauta tradicional y anticuada.

Por eso, mi muy querido latino ahora anda cambiando su manera de referirse al bebé, un día dice "el bébe", otro "la bebé". Los días que dice "el bebé" es más fácil saber de quien habla, pero cuando le trata de niña puede ser confuso, puesto su manera sobrecariñosa de tratarme (y ahora que ando panzona me consiente más todavía). Le toca especificarse diciendo por ejemplo "¿y cómo está mi chiquita bebé (o sea, yo), y cómo está mi otra bebé, la más chiquitica?" (dirigiéndose a la barriga). Es una ternura total, como siempre.

lunes, 1 de marzo de 2010

De regreso

Ecuador ya parece un lindo sueño. Regresamos hace un mes y medio, del sol al frío y "año récord" de nieve aquí en Estocolmo. No me quejo, me encanta la nieve, me encanta el frío, se ve lindo, lindo y no me molesta ponerme un montón de ropa.

Me siento triste por no haber escrito en el blog durante nuestras vacaciones en Ecuador. Quería compartir esa aventura con ustedes, después de todo pensé este blog como "una visión ecuatoriana sobre Suecia y una visión sueca sobre Ecuador", y cuando tuve la oportunindad de escribir sobre Ecuador no la tomé. Las razones fueron varias y no creo que valga la pena meterme más en eso. A lo mejor les contaré un poco sobre el viaje luego, pero de a poquito, cuando haya la oportunidad.

No tengo mucho tiempo para el mundo bloguero por el momento, ni para escribir, ni para leer. Y creo que así seguirá. Mis estudios me están absorbiendo, y encima trabajo y me dedico a la política local de mi comuna.

Además hay otra cosa más que me distrae ahora. Se puede decir que es otro tipo de viaje que voy a hacer, o más bien, que estamos haciendo, mi novio y yo... Ese viaje se inició en septiembre, y no terminará nunca. Es la cosa más cotidiana y común del mundo, y, a la vez, la cosa más grande, más extraordinaria y única.

La primera vez que fui a Ecuador, en 2006, bajé de peso hasta el punto que ya era preocupante. Fue culpa de un bichito, una ameba que se agarró en mi cuerpo y no dejaba que la comida se haga provecho. Estábamos visitándole a un tío de mi novio que vive en Santa Cruz, y él le decía a mi novio "ya se arranca la colorada, llévale al médico o si no has de llegar a dejarle flores no más"... Bueno, me llevó al médico, y con el tratamiento adecuado rápido mejoré.

Esta vez fui a Ecuador con otro bichito en el cuerpo. Uno que no quiero sacar por nada del mundo; uno que no me hace bajar de peso, sino subir; un bichito que se apodera de mi cuerpo y de mi mente, que vive dentro de mí pero no soy yo; un bichito que le conozco ya, pero que nunca conoceré totalmente. Es un bichito muy deseado, planificado desde el verano pasado, soñado desde hace algún tiempo, amado desde siempre.

Es raro como cambia el mundo. Lloro, río, me asombro. Él no llora nunca, pero cuando sintió las primeras patadas con su mano se llenaron sus ojos de lágrimas.

No pensé que me encantaría tanto estar embarazada.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


Dejaremos mi lindo Quito para irnos a Manta otra vez, y el fin de año pasaremos en Guayaquil. Toca salir en dos minutos y no tengo tiempo de escribir, pero quería tomar la oportunidad de desearles todos un muy FELIZ NAVIDAD y un PRÓSPERO AÑO FELIZ!

Qué tengan bonitos momentos donde estén, con amigos y familia.

Un saludo navideño.

Saga

PD. Gracias por los lindos comentarios a mi última entrada, gracias a todos!

jueves, 17 de diciembre de 2009

Llegué

Vine hace una semana. Hace sol, hace calor, no llueve por nada, me siento feliz por estar allí pero también hay muchas cosas que me dan tristeza, y, para ser sincera, otras más que me dan rabia.

Fuimos a Manta a visitarle a una prima de mi querido latino, regresamos a Quito hace cuatro días. A pesar de los días nublados me quemé la espalda, pero sólo la mitad, no sé cómo lo logré, ahora me pica y está pelándose.

En Estocolmo tienen nieve ya, parece que tendrán una Navidad blanca por primera vez en bastantes años. No sé si debo o no extrañarlo, aquí como que no fuera Navidad, no porque falten propagandas navideñas y decoraciones, sino que no me cabe en la cabeza que puede ser Navidad sin frío, lucecitas en las ventanas, lussekatter y olor a glögg... Todo es costumbre, supongo.

Me siento abrumada, tantas cosas en tan poco tiempo. Hoy me senté a leer sus blogs, hay tanto que quisiera comentar pero hoy no me salen las palabras con facilidad. Tengo cosas que contar pero será otro día.

domingo, 6 de diciembre de 2009

En camino

Bueno, amigas y amigos, estoy ahora en Barajas, esperando el vuelo para Ecuador.

Hasta ahora no ha habido problemas, llegamos a Madrid con una hora de retraso, pero ya que tenía que esperar cinco horas aquí da lo mismo. He descubierto la desventaja de viajar sin reloj. En el avión no tenía idea de cuánto tiempo había pasado, y el vuelo parecía haber durado una eternidad. Y eso que son sólo cuatro horas (o bueno, cinco con el retraso). ¿Cómo serán 14?

Paso caminando para hacer circular la sangre antes de sentarme en el avión, ya me conozco todita esta parte del aeropuerto.

Esto de viajar sóla me está gustando.

La próxima vez que les escribo será desde mi Quito lindo.

Un beso.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Viajes

Mi querido latino ya se fue hace dos semanas. Se adelantó para no perderse nada de las fiestas de Quito, yo le sigo dentro de una semana (el domingo me voy!). Le extraño mucho, pero ya sé que en poco tiempo estaremos juntos, y me llama o nos escribimos casi todos los días y eso me consuela un poco.

Hasta ahora el viaje no me ha dado nervios, pero seguro ya vendrán... El día antes de viajar a cualquier parte, sea donde sea, siempre me siento mal y me arrepiento de haberme metido en eso de viajar, pienso que estoy mejor en casa, que qúe voy a hacer allá, que seguro olvidé algo importante. Lo bueno ahora es que le tengo a él esperándome allá, creo que eso lo hará más fácil.

Ya veremos cómo me pongo en unos días más.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Costumbres

Ayer vinieron a visitarnos mi hermana y su hija, y se quedaron a dormir aquí. Como única nieta es súper mimada por supuesto, pero también es muy linda. Últimamente me estoy dando cuenta de lo "grande" que está ya... Tiene cinco años, o sea, tan grande no está, pero cuando comparo con antes sí noto lo mucho que ha crecido y se ha desarrollado. Y me da ternura pero también un poco de nostalgia.

Hoy ella y yo hicimos lussebullar, es un tipo de pan sueco que se hace aquí por la Navidad, o más bien para la fecha de la Santa Lucía que se festeja el 13 de diciembre. Fotos de los que hice el año anterior pueden ver aquí: Lussebullar... una delicia sueca, y si quieren la receta, pués también lo publiqué: Difundiendo la cultura sueca.

Ella tenía mucha paciencia, la verdad me quedé impresionada, porque no es tan fácil hacer pan, o sea, no es difícil tampoco pero sí requiere un poco de práctica. Pero ella estaba muy interesada y me ayudó desde un principio hasta acabar, incuyendo el proceso de comérselos por supuesto. Pero con eso también nos ayudó el resto de la familia... ;)

Después ella y mi mamá pusieron clavos de olor en una naranja y la decoraron con una cinta roja de seda, aquí es costumbre eso para la Navidad, no sé si existe fuera de Suecia.

Lo que me gusta de todo eso es que estamos dándole costumbres y tradiciones, eso se quedará en ella como recuerdos de Navidades es su infancia, y cuando huela azafrán o sienta ese aroma especial del clavo de olor, espero que le provocará una sensación de alegría, expectativas y harmonía... Así como lo siento yo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Encuentros

Al empezar mi blog, una de las cosas que no me imaginaba era que a través de este medio encontraría amigos que podrían ser amigos también en la vida real. Pero hace un mes, era un viernes, por primera vez en mi "carrera bloguera" (jeje), conocí a una de mis amigas blogueras en persona, cara a cara... Y no sólo a ella, sino también a su esposo, un chico muy agradable, educado y divertido. El encuentro no fue una coincidencia, sino un viaje planeado desde hace alguns meses, y como programado mi querido latino y yo habíamos viajado hasta Copenhauge donde se ubica esta "pareja internacional", y como planeado fuimos al restaurante en la estación central, donde habíamos quedado en encontrarnos. Verle a una persona por primera vez en la vida real, pero después de haberle visto muchas veces en fotos, te da una sensación rara. Es como ver una persona famosa, un actor o un artista, y así mismo fue cuando les vi a ellos, fue muy emocionante.

Enseguido fuimos a dejar las maletas y después salimos a ver la ciudad. Es una gran ventaja salir así, con personas que conocen la ciudad, porque a mí me cansa estar viendo mapas, tratando de acordarme de donde vinimos y no conocer un sólo restaurante aparte de McDonald's... Pero nada, esta amable y linda pareja alemán-ecuatoriana que apenas vive allí unos 10 meses, ya se conocían todo y nos llevaban a conocer todo que valía la pena. Era increíble, pasábamos un edificio y estaban "y esto es la biblioteca tal, se construyó en tal año", y "este es el edificio del banco nacional, lo construyó un arquitecto sueco", o sea, ya olvidé todo, así que eso del arquitecto sueco sólo me invento, pero ya entienden la idea, sabían mucho más de Copenhauge que yo sé de Estocolmo, y eso que vivo aquí 25 años... Me quedé loca.

No voy a contar todo lo que hicimos ese fin de semana, sólo que nos reíamos mucho, nos quedamos conversando por las dos noches que durmimos allá (cuando por cierto nos dieron su cuarto para dormir y ellos se quedaron en la sala), vimos la película estupenda Qué tan lejos, oh me gustó!, y que fracasé totalmente cuando iba a pedir las pizzas, aparentamente mi sueco no le agradaba al danés de la pizzería. También fuimos en el metro sin chofér, rápido aseguramos los puestos de adelante, fastiando así a todos los niños que querían sentarse allí, pero nuestra anfitrona dijo muy firmemente que somos turistas y por ende tenemos derecho a sentarnos allí...

En fin, fue un fin de semana muy agradable, que no olvidaré. La Chaulafanita y el Chanchito, porque sí, fueron ellos nuestros anfitrones, son muy lindas personas, la Chau es linda linda, sabe contar historias y tiene una sonrisa que contagia y te hace reír, y el Chanchito es un chico súper agradable, es divertido y creo que sabe más sobre Ecuador que un ecuatoriano propio. Es un gusto ver cuanto se quieren. Ya se van a Madrid, pero han prometido que harán lo posible para visitarnos en Estocolmo algún día. Sólo que primero creo que me toca enterarme un poco más de los sitios turísticos y la historia de Estocolmo, para no quedar mal...